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Hay canciones que cuando las escuchamos nos provocan un sentimiento heroico, nuestras emociones se exaltan y nos creemos capaces de todo mientras esa música suene de fondo. Desde librar batallas con dragones, navegar cara a la tempestad o hasta liarnos a ostias con el que nos mira mal en el bar. Aquí unos ejemplos de canciones que me exacerban la voluntad.

The Verve – Better Sweet Symphony

Reconozcamos esto, todos queríamos ser Richard Ashcroft en este video. Que la melodía nos envuelva y a llevarnos puesto todo lo que se nos cruce en nuestro camino. La historia cuenta que los Verve no vieron un duro de esta canción por usar un sampler de Andrew Oldham, las vueltas de la vida.

U2 – Bad

En esta lista no podían faltar los padres del rock heroico, recuero cuando escuchaba esta canción con 15 años y sentía que todo era posible, que alcanzaría mis sueños y que el mundo podía cambiar. Unos cuantos años después cuando la realidad me supera un poco la escucho nuevamente para recuperar aquel bello y juvenil sentimiento.

The Killers – Read My Mind

Esta es una de las incorporaciones mas nuevas a la lista de himnos en mi vida, seguramente en Argentina esta canción ya se convirtió en un himno futbolero. Es tremenda, desborda vitalidad y tiene uno de los estribillos mas contundentes del último tiempo. Quisieron repetir la fórmula con Human, no les salió mal, pero no tiene comparación.

Annie lennox y David Bowie – Under Preasure

La versión original de Queen me parece una maravilla de la música del siglo XX, pero esta versión de David Bowie con Annie Lennox me arranca las lagrimas cada vez que la escucho, es preciosa, genial y absolutamente emocionante. Uno de los pocos puntos altos del vergonzoso tributo a Freddie Mercury.

Simple Minds  - Alive and Kicking

Otra de mi mas tierna juventud, esta banda me volvía loco cuando adolescente, una pena que su carrera no continuara con el nivel de su primer disco. Pero al menos nos dejaron esta canción que nos ayuda a seguir vivitos y coleando.

Quedan afuera maravillas como The Whole of the Moon de los Waterboys o Common People de Pulp, pero seguro estas servirán para contar otras historias. Un abrazo.

 

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Y llegó el momento, es difícil pero no puedo dilatar esto mucho mas, voy a hablar de Bob Dylan.

Esto no me resulta nada fácil, entendamos que me estoy metiendo con uno de los mas grandes, mas respetados y mas odiados de este mundillo rockpopero, para colmo de males no soy un conocedor de su obra a rajatabla, pero después de tantos años de rock en mi vida empiezo a entender el hombre que hay detrás del mito.

El detonante de este post fue empezar a leer su autobiografía “Cronicas”. Un libro muy interesante que cuenta en primera persona la génesis del personaje. Una de las cosas mas maravillosas que tiene el libro es ver como Bob fue recogiendo elementos de muchas influencias diferentes para construir una identidad propia, si a este libro le sumamos el documental de Scorsese “No Direction Home” podemos empezar a ver la punta del ovillo.

Yo llegue a Dylan por otros, durante años escuche muchas canciones de su repertorio interpretadas por personajes de todo tipo, de Nick Cave a Sonny and Cher pasando por Guns and Roses, U2, Rolling Stones y demás bestias del ambiente, y siempre sentía que me gustaba mas Dylan en la voz de otra gente. Pero llego un momento que tuve que abrir mi corazón al gran Bob y cuando eso sucede ya no hay vuelta atrás.

Tengo mis favoritas, “Hurricane”, “Simple Twist of Fate” o “Ballad of a Thin Man” son las que ocupan un lugar especial en mi vida, pero cuando uno empieza a internarse en el mundo Dylan pasa lo mismo que con Zappa, su producción es tan grande y variada que uno no puede quedarse con solo una parte, lo quiere todo y cuando mas lo conoces mas se mete en tu vida y no te lo puedes quitar de tus oídos.

Cuenta la leyenda que el gran cambio de la historia de la música pop de dio cuando Lennon y Dylan se conocieron, parece que la conversación entre Bob y John fue algo asi:

- Dylan:

 ” A ver si te empiezas a preocupar por las letras”

 A lo que Lennon respondio:

 ” y que tal si tu le metes electricidad a tus canciones”, 

 

Meses después de esta conversación vino el famoso grito de “Judas” para Bob y Sgt Pepper para John, el resto de la historia ya la conocemos todos.

Yo se que en estos tiempos tan neo posmodernos pedirle a los jóvenes que escuchen a un viejuno con voz nasal no es tarea fácil, pero se los recomiendo, si empiezan ahora van a poder disfrutar de la obra de este genio durante mas tiempo en su vida.  Y como última recomendación les sugiero que se hagan con el disco “I’m Not there” es el soundtrack de una peli basada en la vida del gran Bob, allí se encontraran con grandes canciones en la voz de lo mejorcito del patio en este momento, una buena forma de acercarse de a poco al universo Dylan.

Hace un tiempo escribí sobre las primeras escuchas de esas canciones que quedan grabadas en nuestra mente mas allá de la trascendencia comercial y la siempre excesiva rotación radial. Y lógicamente todas esas canciones están asociadas a diferentes espacios. Barrios, plazas o calles sirvieron de locación para que esas melodías se presenten en nuestras vidas.
Un ejemplo en mi vida es la Avenida Cabildo, especialmente el perímetro que va desde la calle Echeverría hasta Monroe, en 5 calles transcurrió una gran parte de mi vida adolescente. Era lugar de encuentro, de formación cultural, de vanguardia, de amores y catástrofes, básicamente todo aquello que suele ser nuestro único interés cuando se empieza a vivir.
Esta avenida para mi es The Cure, Ramones, Madness, U2, Tears For fears, Echo and the Bunnymen, Simple Minds, New Order y solo son algunos ejemplos representativos. No puedo escuchar canciones de estos grupos sin relacionarlas con La galería Churba, la discoteca Star Light y el olor de la pizzería Burgio, un lugar al que jamas se atrevió a entrar un inspector de bromatología.
Otro lugar inolvidable es la casa donde vivía mi amigo Camilo con sus tías en el barrio de Nuñez , era un templo donde cualquier noche de la semana uno era bien recibido, allí escuchábamos a los Doors hasta el agotamiento, la literatura se combinaba con hamburguesas de Rojo y Negro y partidas de Black Jack con Javier, nuestro tahúr particular. Para mi Jim Morrison no es Sunset Strip ni Venice Beach en Los Angeles, es Libertador a la altura del estadio Obras Sanitarias.
Otro recuerdo que tengo grabado en mi memoria es mi casa natal en el barrio de Palermo viejo, cuando la calle Armenia se llamaba Acevedo. Allí el rey durante mi infancia fue el vinilo, recuerdo que ponía el disco “I Robot” de Alan Parsons Project, me recostaba en el suelo de madera y me colocaba bestialmente los altavoces pegados a mis oídos intentando que la música entre profundamente a mi cerebro. Creo que esas fueron mis primeras experiencias psicotrópicas involuntarias…
Y hoy día no podría imaginar la sala de edición de MobuzzTV sin música de fondo, ya existen clásicos de ese espacio, allí sonaron mas de mil veces canciones como “Los olvidados” de Sidonie, “Sunny” en la tremenda versión de James Brown, “Good Vibrations” de Brian Wilson o “Por Mi tripa” de los Pereza. Y mas de una vez, cuando el cansancio, el hartazgo, las malas noticias o la adversidad se hicieron presentes en ese lugar, cualquiera de los allí trabajamos supimos poner la canción adecuada en el momento exacto, y este es un recuerdo que me quiero guardar para siempre.

(Sony no me deja poner el video original, lo siento)

Después de una agitada semana laboral volvemos a estas páginas con mas energía, y esta vez nuestro temerario amigo eligió como tema central de su update la feria de vinilos que se esta realizando estos días en Madrid.

Aquí hace un breve repaso de sus últimas adquisiciones vinilisticas, comenzando con The Doobie Brothers y su ya clásico “What Were Once Vices Are Now Habits“.

Continúa el recorrido con la banda irlandesa U2 y considera que “The Unforgettable Fire” es el mejor trabajo, También nos acerca “Nebraska” de Bruce Springsteen, sigue con Echo & The Bunnymen y nos presenta “Ocean Rain” .

Y para cerrar este episodio dos joyitas de la música, primero el “Abraxas” de Carlos Santana y para terminar nada mejor que Lou Reed y su trabajo mas oscuro “Berlín“.

Por otra parte, nos recomienda el blog “Brevedades de una Morsa a la Deriva” y desafía al autor a un encuentro musical a cara cubierta.

Espero que disfruten de esta dosis de arte y nos vemos pronto.

walkman.gif Cuando cumplí 16 años mi madre me regalo mi primer walkman, era un unicef negro enorme, tenia solo un botón para adelantar la cinta (jamas rebobinaras!!!), la tapa era manual y no se podía enganchar a la cintura,  tenía una correa odiosa para llevarlo colgando, era un vampiro con las pilas y sus auriculares eran una bazofia, pero yo lo amaba.
Me acompaño durante muchas noches de mi juventud, me recuerdo caminando por la avenida Alvarez Thomas en la madrugada, escuchando radio (una de las pocas virtudes del aparato) cassettes de Echo and the Bunnymen, The Cure o U2. Me lo robaron en Juramento y Arcos una madrugada de diciembre, fue una noche muy triste y silenciosa.
Este fue mi debut en el mundo de la música portátil. Mi padre me regaló un walkman Sony que tenía tanta potencia que en un viaje en autobús el chofer me gritó que bajara el volumen. Luego tuve un Aiwa con equalizador que fue todo un avance para la época.
El momento en que la música se volvió portátil para mi fue fundamental, puedo asegurar que hay un antes y un después en mi vida a partir de ese día, poder levantarme y salir al mundo con la canción correcta sonando de fondo era algo bastante cercano a la perfección.
Con los años 90 llegó el discman y con el la fidelidad sonora, el primero que tuve no tenía anti shock, esto significa que ante cualquier movimiento brusco saltaba la canción y arruinaba el momento musical, esto me obligó a desplazarme por la vida como caminando sobre papel de arroz. Luego pude comprar uno bueno y volví a comportarme como un humano y no como un profesor de Thai Chi.
Luego llego el minidisc y ahí comienza la portabilidad real, era muy pequeño, mantenía la fidelidad en el sonido y tenia un diseño muy cool, seguramente por eso me lo robaron en la Universidad donde trabajaba, la segunda noche mas silenciosa de mi vida.
Mi llegada a España estuvo acompañada del primer discman con mp3, podía poner 5 hs de música en un solo cd!!!, esto me ayudo a sobrellevar trabajos indeseables y momentos amargos. Armar cds llenos de melancolía y añoranza me ayudaron a seguir creyendo en mi proyecto y a resistir las embestidas de los primeros tiempos como inmigrante.
Y después de la tormenta viene la calma, un ipod shuffle se encargó de combinar mas de una vez las canciones como si los planetas se alinearan, luego un ipod nano ordenó el caos y multiplicó el espacio, playlist perfectos o discografías enteras sonando sin parar, algo cercano al paraíso.
Y ahora un ipod touch es el encargado de musicalizar mi vida, su tremenda capacidad, su diseño y mi adicción a los productos apple lo convierten en el aparato perfecto, en septiembre de este año se cumplen 22 años de música portátil en mi vida, y mas allá de los soportes o aparatos en los que se reproduzca, agradezco enormemente al sujeto que se le ocurrió que la música tenia que ser portátil para poder acompañarnos siempre.

P.D.: esta es una de esas canciones que paso por todos mis reproductores hasta el día de hoy, enjoy!!!

vinilo.gif Hay canciones que nacieron para ser increíbles y perdurar en la memoria colectiva de la gente, hay otras que son buenas pero menores y solo duran una temporada, luego la cultura retro o alguna película hollywoodense de mal guión las rescata para mejorar sus historias infumables. También exíste gente como Spagna, pero realmente eso a nosotros no nos importa.
Y muchas veces tanto unas como otras ocupan un lugar muy especial en nuestro corazón por el momento en el que fueron escuchadas, El impacto que puede tener la circunstancia, la locación o el puto destino hace que las canciones se vuelvan parte nuestra para el resto de nuestras vidas.

Aqui van algunos de mis momentos fundamentales: espero despertar el ejercicio de la memoria musical en Uds.

Saliendo de ciudad universitaria mi chica en aquel momento me calza los walkman y empiezan a sonar los acordes de “When the streets have no name” de los U2, momento único y sublime.

Recién llegado de un curro agobiante, un febrero horrible hipnotizándome a oscuras en mi cuarto con el disco “Songs for Drella” de Lou Reed y John Cale.

En mi cumpleaños numero 11 escuchando “todas las hojas son del viento” del disco Artaud de Pescado Rabioso, ese tipo de regalos no se le hacen a un niño, lo marcan a fuego el resto de su vida.

En un juvenil “asalto” (peculiar manera de llamar a una fiesta adolescente en Baires) bailar muy pegado a una niña “canción de 2×3” de Charly Garcia y a partir de ese momento enamorarme de ambas.

Think for a minute” de Housemartins una madrugada de febrero contemplando Nuñez desde un balcon a corazón abierto.

Moonlight Drive” de The Doors, versión en vivo de “Alive she cried” sonando en la radio una madrugada de mis 19 años… hay un antes y un después de ese momento.

“Secret Garden” de Bruce Springsteen el 30 de abril de 1998. un “sí, quiero” que continua 10 años depués.

Imagino que ustedes deben tener montones de situaciones similares a esta, solo son ejemplos de lo que la música puede influir en nuestras vidas.