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Archivo de la etiqueta: Peter Frampton

Este es mi mayor fetiche no consumado, lo vengo dilatando demasiado pero creo que ya no voy a poder resistirme mas. No se si la culpa la tiene la edad, la búsqueda absurda e infinita de la alta fidelidad, la falta de ediciones de cierto material o simplemente la nostalgia de que todo tiempo pasado fue mejor. Pero necesito volver a escuchar el sonido de la aguja de diamante atravesando el surco del vinilo.
Recuerdo mi infancia con la bandeja Ken Brown y ciertos discos que no podían faltar en cualquier casa de Buenos Aires a finales de los años 70. “I Robot” de Alan Parsons Project, “Live killers” de Queen, “Frampton Comes Alive!” de Peter Frampton y un disco de la UNICEF que se llamaba “the music for unicef concert” que contenía todos los hits del momento de Abba, Bee Gees y Rod Stewart. Este fue uno de los primeros proyectos que uso la solidadridad como pretexto para promocionar a los “Generosos” artistas.
Llegue a tener bastantes vinilos propios a pesar de mi corta edad, recuerdo el single de Flash de Queen, un compilado que se llamaba “Winners III” que traia “Babooshka” de Kate Bush, “9 to 5” de Sheena Easton y “Betty Davis Eyes” de Kim Karnes, y no me puedo ni quiero olvidar el gran hit “The Gambler” de Kenny Rogers (el country llegaba a mi vida sin que yo me enterara) una asquerosa maravilla.
Pero como el cassette llego muy temprano a mi vida el vinilo no llego a ocupar el lugar que le quiero dar ahora. La practicidad del cassette y su portabilidad lo hicieron protagonista de mi vida, como luego lo fue el CD, el minidisc y actualmente el mp3.
Pero desde hace unos años me entraron unas irrefrenables ganas de volver al vinilo, tengo muchos justificativos que hablan de la diferencia de lo analógico y lo digital, aquí una de las razones:

- El vinilo reproduce en un surco la forma original de la onda de sonido, es un formato analógico, por lo tanto, el sonido no sufre distorsión en este aspecto, se guarda tal y como se grabó en el estudio.
- Reproduce todo el espectro musical, desde las frecuencias más bajas hasta las más altas que el oído no puede captar directamente, pero permite que el sonido se mantenga repleto de armónicos (aquello que a grosso modo nos permite diferenciar el maullido de un gato del sonido de un violín).

Pero mas allá de esta importantisíma razón técnica mi motivo es otro, y básicamente se trata de la nostalgia, así de simple.
Es el deseo de volver a valorar el arte de tapa de un disco, sus secretos, su diseño. El concepto de lado A y B. Los discos antes se pensaban de otra manera y la importancia del track que ocupaba la canción era fundamental. The Wall de Pink Floyd se disfruta mucho mas en 4 caras que en 2 cd.
Entrando en el plano domestico mi chica me quiere regalar un plato (bandeja) para nuestro aniversario de bodas, yo le vengo dando vueltas,pero no porque no lo desee, sino porque se que voy a volver a obsesionarme, y que en cada ciudad que vayamos me voy a pasar horas en las tiendas de vinilos y en los rastrillos buscando aquella perla perdida que jamás llego al cd o simplemente comprando de nuevo algún clásico solo por el placer de llegar al hogar y poder escuchar esa bella y sutil lluvia que precede al encuentro con la música en los vinilos. Y de esta manera sentir que me encuentro mas cerca del artista y de la inocencia de aquellos tiempos pasados que no fueron mejores, simplemente fueron encantadores.

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