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Archivo de la etiqueta: Palermo viejo

Hoy comienza un viaje a la emotividad, vuelvo a Buenos Aires para pasar allí una semana desbordante de vértigo, ansias, risas, locura y emoción, creo que no me va a quedar tiempo para dormir.
La excusa esta vez es la boda de mi hermano del alma, 25 años de profunda amistad son sobrados motivos para estar viviendo ese importante acontecimiento de su vida en directo. Por esto y por otras circunstancias tendré el pecho funcionando a corazón abierto durante el tiempo que pase en mi ciudad, y esa constante  sensación de que la lágrima esta a punto de brotar en cualquier momento.
Esta vez creo que la nostalgia va a ocupar un lugar muy importante en mi viaje, mi vida cambio demasiado y ahora ciertos recuerdos pesan mas que otros, lugares compartidos, nuevas ausencias y un volver a empezar que nunca llega.

Un protagonista fundamental en esta historia es el barrio, ese que solo vive en el recuerdo pero que late al ritmo de mi corazón. Ese que fue testigo de lujo de mi amor mas puro y de mi dolor mas profundo, el mismo que me vio jugar, reír y llorar, ese lugar que por mas que ahora lo disfracen con chafalonerías sigue siendo duro como sus adoquines, ese barrio que es mio, y solo mio.
Así que este Porteño de ley los deja pero promete volver, porque nunca se fue, siempre esta llegando.

Hace un tiempo escribí sobre las primeras escuchas de esas canciones que quedan grabadas en nuestra mente mas allá de la trascendencia comercial y la siempre excesiva rotación radial. Y lógicamente todas esas canciones están asociadas a diferentes espacios. Barrios, plazas o calles sirvieron de locación para que esas melodías se presenten en nuestras vidas.
Un ejemplo en mi vida es la Avenida Cabildo, especialmente el perímetro que va desde la calle Echeverría hasta Monroe, en 5 calles transcurrió una gran parte de mi vida adolescente. Era lugar de encuentro, de formación cultural, de vanguardia, de amores y catástrofes, básicamente todo aquello que suele ser nuestro único interés cuando se empieza a vivir.
Esta avenida para mi es The Cure, Ramones, Madness, U2, Tears For fears, Echo and the Bunnymen, Simple Minds, New Order y solo son algunos ejemplos representativos. No puedo escuchar canciones de estos grupos sin relacionarlas con La galería Churba, la discoteca Star Light y el olor de la pizzería Burgio, un lugar al que jamas se atrevió a entrar un inspector de bromatología.
Otro lugar inolvidable es la casa donde vivía mi amigo Camilo con sus tías en el barrio de Nuñez , era un templo donde cualquier noche de la semana uno era bien recibido, allí escuchábamos a los Doors hasta el agotamiento, la literatura se combinaba con hamburguesas de Rojo y Negro y partidas de Black Jack con Javier, nuestro tahúr particular. Para mi Jim Morrison no es Sunset Strip ni Venice Beach en Los Angeles, es Libertador a la altura del estadio Obras Sanitarias.
Otro recuerdo que tengo grabado en mi memoria es mi casa natal en el barrio de Palermo viejo, cuando la calle Armenia se llamaba Acevedo. Allí el rey durante mi infancia fue el vinilo, recuerdo que ponía el disco “I Robot” de Alan Parsons Project, me recostaba en el suelo de madera y me colocaba bestialmente los altavoces pegados a mis oídos intentando que la música entre profundamente a mi cerebro. Creo que esas fueron mis primeras experiencias psicotrópicas involuntarias…
Y hoy día no podría imaginar la sala de edición de MobuzzTV sin música de fondo, ya existen clásicos de ese espacio, allí sonaron mas de mil veces canciones como “Los olvidados” de Sidonie, “Sunny” en la tremenda versión de James Brown, “Good Vibrations” de Brian Wilson o “Por Mi tripa” de los Pereza. Y mas de una vez, cuando el cansancio, el hartazgo, las malas noticias o la adversidad se hicieron presentes en ese lugar, cualquiera de los allí trabajamos supimos poner la canción adecuada en el momento exacto, y este es un recuerdo que me quiero guardar para siempre.

(Sony no me deja poner el video original, lo siento)

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