Archivos por Etiqueta: James Brown

Hace un tiempo escribí sobre las primeras escuchas de esas canciones que quedan grabadas en nuestra mente mas allá de la trascendencia comercial y la siempre excesiva rotación radial. Y lógicamente todas esas canciones están asociadas a diferentes espacios. Barrios, plazas o calles sirvieron de locación para que esas melodías se presenten en nuestras vidas.
Un ejemplo en mi vida es la Avenida Cabildo, especialmente el perímetro que va desde la calle Echeverría hasta Monroe, en 5 calles transcurrió una gran parte de mi vida adolescente. Era lugar de encuentro, de formación cultural, de vanguardia, de amores y catástrofes, básicamente todo aquello que suele ser nuestro único interés cuando se empieza a vivir.
Esta avenida para mi es The Cure, Ramones, Madness, U2, Tears For fears, Echo and the Bunnymen, Simple Minds, New Order y solo son algunos ejemplos representativos. No puedo escuchar canciones de estos grupos sin relacionarlas con La galería Churba, la discoteca Star Light y el olor de la pizzería Burgio, un lugar al que jamas se atrevió a entrar un inspector de bromatología.
Otro lugar inolvidable es la casa donde vivía mi amigo Camilo con sus tías en el barrio de Nuñez , era un templo donde cualquier noche de la semana uno era bien recibido, allí escuchábamos a los Doors hasta el agotamiento, la literatura se combinaba con hamburguesas de Rojo y Negro y partidas de Black Jack con Javier, nuestro tahúr particular. Para mi Jim Morrison no es Sunset Strip ni Venice Beach en Los Angeles, es Libertador a la altura del estadio Obras Sanitarias.
Otro recuerdo que tengo grabado en mi memoria es mi casa natal en el barrio de Palermo viejo, cuando la calle Armenia se llamaba Acevedo. Allí el rey durante mi infancia fue el vinilo, recuerdo que ponía el disco “I Robot” de Alan Parsons Project, me recostaba en el suelo de madera y me colocaba bestialmente los altavoces pegados a mis oídos intentando que la música entre profundamente a mi cerebro. Creo que esas fueron mis primeras experiencias psicotrópicas involuntarias…
Y hoy día no podría imaginar la sala de edición de MobuzzTV sin música de fondo, ya existen clásicos de ese espacio, allí sonaron mas de mil veces canciones como “Los olvidados” de Sidonie, “Sunny” en la tremenda versión de James Brown, “Good Vibrations” de Brian Wilson o “Por Mi tripa” de los Pereza. Y mas de una vez, cuando el cansancio, el hartazgo, las malas noticias o la adversidad se hicieron presentes en ese lugar, cualquiera de los allí trabajamos supimos poner la canción adecuada en el momento exacto, y este es un recuerdo que me quiero guardar para siempre.

(Sony no me deja poner el video original, lo siento)

Hoy nuestro fiel amigo nos lleva de viaje al lado mas negro de la música, y nos habla de sus estrellas predilectas en el firmamento del soul y el funk.
Comienza con Stevie Wonder y una magnifica interpretación de su clásico “Superstition“, el viaje continua de la mano de Curtis Mayfield, la canción que acompaña el relato es “Freddie’s Dead“.

Este nuevo bloque comienza con Isaac Hayes y una tremenda versión en vivo de “Walk on By“, seguimos con Marvin Gaye y su canción “Inner City Blues“. La cosa se pone infernal con la llegada de James Brown y una incendiaria versión de “Good Foot“.

Y cerramos este capítulo con dos grandes artistas, Primero el genial Sly Stone y su “Family Affair” y nos despedimos con Gil Scott Heron y la tremenda “The Bottle“.

Espero que disfruten de esta entrega, keep in touch.

prince-1.jpg Hace unos días les contaba como a mis 14 años conocí a James Brown y la influencia que este causo en mi vida, aproximadamente un año después de dicho suceso, una noche cualquiera escuchando el programa de radio “submarino amarillo” llego a mi vida un músico que me enseño a meterme los prejuicios en el culo, pero que a su vez solo puedes amarlo u odiarlo, la canción con la que apareció en mi vida se llama “Lets go Crazy” y su autor e interprete no es otro que el impresionante Prince.
Recuerdo que ya era tarde y mi madre empezó a gritarme por el volúmen al que estaba escuchando la canción, yo estaba flipando frente a la radio sin poder creer lo que estaba sonando, era una canción increíble, como si Jimi Hendrix se hubiera metido en otro cuerpo, el punteo final de guitarra era infernal, a partir de ese momento tenía que saber quien era ese monstruo.
Recuerdo la primera vez que vi una imagen suya, sentí vergüenza. Entendamos que los adolescentes tienden a sufrir prejuicios lógicos de la etapa por la que están pasando, pero eso era demasiado, el aspecto andrógino de este tipo molestaba mas que el de Boy George, ni hablar cuando me empecé a enterar de lo que decían sus letras, el tipo era sexualmente explicito, entendamos que es el único lenguaje que puede acompañar semejantes canciones.
Desde el ‘82 al ‘94 aproximadamente fue una factoría de canciones imparable, una mejor que la otra, músicos de todos los estilos lo veneran y lo consideran un genio, negar el talento y el valor artístico de su obra sería un poco ridículo.
El tipo nunca dejo de editar discos, se pelea con las discográficas, se cambia el nombre, hace películas infumables y ultra horteras. Todas extravagancias que solo sirven para mantener vivo su mito y su permanencia en el mundo de la música pop, que tanto necesita de este tipo de payasadas para seguir funcionando.
El año pasado fui a pasar mi cumpleaños a Londres y tuve la oportunidad de verlo en vivo. Fue uno de los shows mas increíbles de mi vida, tocó mas de dos horas y media y repaso casi toda su carrera, yo no podía creer lo que estaba viendo, el tipo me confirmo en vivo que todos estos años de fidelidad con su obra no fueron en vano.
Prince para mi es tan importante como los Beatles, quizás no marco a una generación (entendamos que su éxito comenzó en los 80) pero sus melodías, su forma de cantar y tocar la guitarra no son de este mundo. Aquí los dejo con el video de la canción que cito al principio del post, ya es un clásico, y si extrañamente alguno de Uds. no la conoce les sugiero que se entreguen al placer del mundo Prince, no los defraudará.

061225_james_brown_rip_b.jpg Cundo tenía aproximadamente 14 años se estreno la película Rocky III, fuimos con unos amigos al cine y promediando la primera parte (pelea de Ivan Drago Vs Apollo Creed) en el momento que se presentan los boxeadores aparece un señor con un traje extremadamente llamativo bailando como un poseso y cantando una canción patriotera pero con un ritmo infernal. Ese señor era James Brown y ese momento fue mi ingreso inocente al mundo del Funk.
Y fue gracias al Acid Jazz y el Rap que la música negra mas sexual del mundo resurgió de las cenizas.
Por estos años comenzó mi viaje profundo por el mundo negro del funk y el blaxploitation, recuerdo que compré “What’s Going On” el día que Kurt Cobain intento suicidarse en Italia (logro su objetivo meses después) y llegaron a mi vida personajes como Marvin Gaye, Curtis Mayfield, Bill Withers, Isaac hayes, The Meters, Funkadelic y montones de músicos que le pusieron verdadero ritmo al sexo. Empecé a fascinarme con toda la cultura negra, escuchar a Gill Scott Heron y su “Revolution will be not televised” me ponían los pelos de punta, aprendí mucho sobre Malcolm X, los panteras negras y me enamore de las pelis de Spike lee, como siempre arte sumó mas arte.
Pero volvamos al padrino, una vez que James Brown entra en tu vida no sale nunca más, el tipo tuvo una vida turbia, horrible, su comportamiento fue reprochable por donde se lo mire, pero su arte es absolutamente genial, supo sacar lo mejor de cada músico que lo acompaño, tuve la suerte de poder verlo en vivo y la experiencia fue increíble, la banda no paró de tocar un segundo, una lección de funk que jamás olvidare.
Y al día de hoy no faltan en mi iPod canciones profundamente negras de aquella época, viajando por Europa siempre busco discos perdidos o compliados funk de bandas poco conocidas, Londres y Barcelona son ciudades ideales para encontrar joyas de este genero.
Y para terminar los dejo con una joyita que llego a mis manos gracias a mi amigo Pocho, el me hizo escuchar esta tremenda versión de Sunny, un clásico de los 60, en la voz y el ritmo del padrino, disfruten cada segundo porque es imperdible.