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Archivo de la etiqueta: Carlos Gardel

Durante años estuve convencido que nadie podía hacerle sombra al gran Astor Piazzolla en eso de mixturar el tango y el jazz. Los dos géneros son tan jodidamente complejos, que si por separado son difíciles, la sola idea de mezclarlos se vuelve una tarea ciclópea.

Y cuando ya no tenia ni la más mínima esperanza de que algo así sucediera, se presenta en mi vida el maestro Adrián Iaies. Recuerdo cuando escuché por primera vez ” Las Tardecitas de Minton’s” (gracias querido Pablo) se me voló la peluca. La sutileza y la maestria con la que mezclaba los géneros era maravillosa, un control sobre los dos mundos que hacia que no sobrara ni se echara en falta una nota. A partir de ese momento su música entró en mi vida y se quedó para siempre.

No los voy a aburrir demasiado con mis palabras, los invito a que se entreguen a la obra del maestro y descubran Uds. que Gardel, Troilo, Monk y Coltrane tienen más en común de lo que puedan imaginar.

Un link y un videíto para abrir el apetito.

Este post me cuesta más de lo que pensaba, no es fácil escribir sobre el género musical argentino por excelencia. Sobretodo cuando uno es consciente que sabe (como mucho) el uno por ciento de todo el secreto y la magia que esconde este arte. Pero no me puedo quedar con las ganas, hay algo dentro que me pide que ponga en letra la melancolía del tango hecho canción en mi vida, así que allá vamos.

De niño detestaba el tango. No podía soportar la tristeza de su sonido. Para mi los violines lloraban, los bandoneones te cortaban y cada golpe de tecla en el piano eran agujas en el corazón. En mi casa natal los miercoles era casi obligatorio ver el programa de TV “Grandes valores del tango” y esa hora y media era un calvario para mi. Viejunos con peluquín diciendo que todo tiempo pasado era mejor no me gustaba nada. Esta claro que un cachorro de humano que tiene toda una vida por vivir no entendía de que se trataba la pena y la melancolía. Luego el tiempo le dio la razón a los maestros que hablaban en la TV en pedo pero no al pedo.

Luego fui creciendo y fue necesario el primer desengaño amoroso para empezar a entender como funcionaba el asunto. Mientras mi corazón se rompía se estrenaba la película de Pino Solanas “Sur”. Su banda sonora contiene muchos de los mejores tangos de la historia del género, inmediatamente se convirtieron en mi soundtrack de la congoja, interpretados por el que fue, es y será mi cantante favorito de tango, el maestro Roberto “Polaco” Goyeneche.

A partir de ese momento me enganche perdidamente al tango. Personalmente disfruto morbosamente de la melancolía, pero el tango va más allá, el tango es dolor. Es el alma estrujándose en el pecho, es angustia por el amor de la minusa que se piantó y no volverá. Y te querés matar pero el sonido te mantiene vivo, te ayuda a expulsar hasta la última lágrima del cuerpo, para volver a empezar.

Y mientras el tiempo pasaba inexorable yo descubría a los maestros. Anibal troilo, Horacio Salgan, Osvaldo Pugliese, Néstor Marconi, Julio Sosa, Edmundo Rivero… Todos ellos con sus historias enormes, sus particularidades a la hora de interpretar y su arte, tan inmenso como sus vidas.

Y ni hablar de los poetas. Las letras de tango son verdaderas maravillas de la lengua hispana. Tristeza, sarcasmo, risa, dolor, pena, nostalgia, amor y odio. Horacio Ferrer, Enrique Santos Disépolo, Cátulo Castillo, Homero Expósito, Enrique Cadícamo, Homero Manzi y tantos otros que con la gracia de su pluma escribieron la historia del arte más rioplatense del mundo.

Y si por alguna extraña razón tuviera que someterme a la crueldad de elegir mis tres tangos favoritos serían los siguientes:

El Día Que Me Quieras – Carlos Gardel

No hay canción de amor en el mundo que le llegue a los talones a esta. Es una poesía perfecta, la voz de Gardel acentúa cada palabra a la perfección, y frases del tipo “Como ríe la vida si tus ojos negros me quieren mirar” confirman mis palabras.

Adiós Nonino – Astor Piazzolla

No tiene letra, no la necesita. El homenaje que el gran Astor le rindió a su padre cuando murió.  Es la canción que más lágrimas me arrancó en la vida, escucharlo es ver Buenos Aires en blanco y negro, la calle Corrientes de noche, el obelisco y la memoria de un tiempo que solo habita en mi recuerdo.

Vuelvo al Sur – Roberto Goyeneche

Aquí se juntan demasiadas cosas. Goyeneche canta, Piazzolla toca el bandoneón y la letra es de Pino Solanas, uno de mis directores de cine favoritos. Este fue el primer tango que me contó realmente de donde soy y porque soy así. Es exilio, es amor, es melancolía. “Siento al sur como tu cuerpo en la intimidad” creo que esa frase lo explica todo.

Y este post se lo quiero dedicar a una de las personas mas importantes de mi vida y que mas sabe de tango, mi padrastro Enrique, gracias por cada una de tus palabras y por todo lo que aprendí de tus silencios.

Aquí un playlist variopinto con algunos de mis tangos favoritos, enjoy!!!

Se nos fue Sandro, después de mucho padecer se piro al otro barrio, pero nos dejo la suficiente cantidad de arte como para quedar en la historia de la música por los siglos de los siglos.

Fue rocker, melódico, mal actor y genial crooner, lo amaron mil mujeres, su bajo perfil fue uno de sus sellos de identidad, desde su amurallada casa en Banfield el tipo preservo su intimidad hasta el extremo, llenó teatros como solo pocos artistas lo pueden hacer, se fumó y se bebió la vida, pero con estilo. Como corresponde.

Yo lo voy a extrañar mucho, el estuvo presente en mi vida desde pequeño. Mi madre es fan perdida del gitano, uno de mis primeros recuerdos en la vida es ir al cine con mi abuela materna a ver “Operación Rosa Rosa” su personaje era un superagente (a la Argentina) que solucionaba casos desopilantes y entre persecuciones y peleas cantaba sus clásicos, un puto genio.

Los rockeros de mi país grabaron un disco versionando sus canciones, y casi todas ellas eran de su período melódico y no de su etapa salvaje. Es que Sandro era una actitud, por mas rockero y duro que te creas en la vida sus canciones jamás te pueden ser indiferentes, provocan, conmueven y emocionan. Sandro entra por tus oídos pero llega directo a tus emociones.

Desde aquí mi humilde recuerdo a un artista enorme y querido. En mi país están cometiendo el error de compararlo con Gardel para ganar audiencia en la tonta y domesticada TV. Me imagino como El Gitano y Carlitos se están partiendo el culo de risa mientras cantan un tanguito, un bolero o mismamente un rocanrol.

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