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Archivo de la etiqueta: Camarón de la Isla

Cuando me vine a vivir a España fue muy interesante descubrir que a la gran mayoría de los habitantes de estas tierras el flamenco se las trae muy floja. Diez segundos después de llegar a esta torpe conclusión caí en la cuenta de que tampoco en Argentina el tango es religión. Así que una vez que encontré empatado el asunto, me relaje y me dedique a descubrir una mínima parte de este tremendo arte.
Cuando vivía en Buenos Aires tuve mi primer acercamiento al genero de la mano de artistas como Camarón, Tomatito, Paco de Lucía y Ketama, pero cuando me vine a vivir a estas tierras y empecé a empaparme un poco mas del asunto descubrí el impresionante mundo que rodea a este arte.
Aquí conocí la obra de mucha gente, especialmente la de artistas que mixturan este arte con el rock y el pop, gente como Mártires del Compás, Ojos de Brujo ó El Bicho, pero hay un músico en particular que logra combinar el flamenco mas puro con gente como Sonic Youth o Leonard Cohen, estamos hablando del maestro Enrique Morente.
El primer disco que escuche fue “El Pequeño Reloj”. Este es un disco increíble donde recupera material clásico al que agrega su cante, un trabajo inmenso de arqueología flamenca y técnica donde demuestra su amor y entrega a este arte que es su propia vida.
Lo siguiente que llegó a mis manos fue “Omega”, un disco que grabó junto al grupo Lagartija Nick donde combina al gran poeta español Federico García Lorca con el poeta canadiense Leonard Cohen. Este disco es uno de los mas importantes en la historia de la música contemporánea española, sus versiones de “Aleluya” o “Ciudad sin sueño” cortan el aliento.
Y su último trabajo editado hasta la fecha es “Sueña la Alhambra” un disco que surge a partir de un documental sobre el palacio de Granada que lo tiene al maestro como protagonista, este disco es otra gran obra en la que colabroran artistas como Pat Metheny o la Libertango Camerata que lo acompaña en una tremenda versión de “Chiquilin de Bachin” del poeta argentino Horacio Ferrer, cada vez que la escucho la emoción se apodera completamente de mi.
En los próximos días se publica su nuevo trabajo basado en poemas de Pablo Picasso, seguramente nos seguirá sorprendiendo con su arte como es costumbre, esta es una experiencia que recomiendo a todos ustedes, no se priven de escuchar a semejante artista.

Hay mucha gente en el mundo que logra mas reconocimiento por su obra fuera de su tierra que dentro de ella, casi siempre este hecho esta vinculado a que el artista en cuestión tiene tanto peso propio que no necesita de chauvinismos ni banderas para valerse en el mundo, solo con su arte le alcanza. Creo que dos de los mejores ejemplos de artistas con estas características que ofreció la Argentina son Jorge Luis Borges y Astor Piazzolla, y como este es básicamente un blog de música el maestro del bandoneón es nuestro tema en cuestión.

Personalmente llegue a Piazzolla por la banda de sonido de la película “Sur” de Pino Solanas, recuerdo que cuando se estreno el film mi corazón estaba mal de amores y el sonido del bandoneón lograba amplificar la angustia del amor hasta limites inimaginables. A partir de ese momento el maestro entro en mi vida. Lamentablemente un par de años después cayo enfermo y nunca tuve la oportunidad de verlo en vivo, pero dejo una obra tan genial e inmensa que me acompañara el resto de mi vida.

Ahora en Argentina se puede encontrar gran parte de su discografía en ediciones muy completas y con mucha información, pero esto se debe al efecto “for export” del tango y al aluvión de turistas post crisis que valoran lo que puertas adentro se bastardeo durante mucho tiempo, hace unos años no se encontraban mas que compilados mal armados en ediciones miserables y espantosas. Recuerdo que un melómano tan enfermo como yo me dijo, “si quieres buen material de Piazzolla lo vas a encontrar en Bélgica o Dinamarca, para ellos es Dios”.

En Argentina a Piazzolla no lo querían, los puristas del tango no aceptaban su renovación del género, lo mismo le paso al flamenco con Camarón y al jazz con Miles Davis, los genios renovadores nunca son reconocidos en su momento. La torpeza auditiva de sus contemporáneos es infinita.

Una vez que se ingresa al mundo Piazzolla es muy difícil poder salir de allí, su música no permite escapatoria alguna. Te abraza pero también te enerva, te excita y te alegra, todo esto al mismo tiempo, solo la música clásica o el jazz de genios como Monk, Davis o Coltrane lograron esto con mis emociones.

Para mi Buenos Aires suena a Piazzolla, solo con escucharlo puedo ver la calle Corrientes en blanco y negro, el obelisco y todo su universo, me remite a la fauna y flora de una ciudad nocturna y marginal, la que mas extraño porque ya no existe mas que en mis recuerdos.

El 2008 tuve la suerte de comenzarlo en Paris, por esos días mis emociones estaban un poco complicadas y mientras recorría la ciudad encontré en una tienda de discos un tesoro maravilloso, un box de 10 discos del maestro a 10 euros (a un euro por cada gema), fue el mejor regalo que la segunda ciudad del tango me podía hacer para comenzar este año que pintaba negro desde su génesis.

Recuerdo llegar al apartamento donde estábamos parando con mi mujer y poner una de las tantas versiones de Adios Nonino que traía esta cajita mágica, y que no pasaron dos minutos sin que empezáramos a llorar como niños con el corazón destrozado, con toda la angustia y la fuerza que dan el dolor y la nostalgia. Mas allá que derramábamos lagrimas personales lo que sentíamos era la música dentro de nuestro corazón, y toda esa emoción que no se puede contener, que si no sale para afuera te podes morir. Eso es Piazzolla, el músico mas increíble que pudo parir este mundo, y que por suerte para mi, nació en Mar del Plata.

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