Mientras escribo esto estoy en el Ave rumbo a Sevilla a cubrir el festival ZEMOS98, en mi ipod suena “At the Chime of the City Clock” de Nick Drake y el paisaje se funde con la melodía de una manera perfecta.
Asociar la música a los viajes es inevitable para mi, cada viaje de mi vida tiene un soundtrack particular. Recuerdo que cuando estuve en Costa Rica en el año ’96 escuchaba todo el tiempo el disco “Chiapas”, un trabajo que produjo Javier Calamaro a beneficio de las tribus indigenas de esa región, participaban bandas y solistas de la talla de Andrés Calamaro, Divididos, Charly García o Los Tres, pero las imagenes de los hermosos paisajes de ese país las asocio a la cancion de Cafe Tacuba “Flores del Color de la Mentira” es escucharla y recordar esas playas, esos bosques y ese momento de mi vida.
Tambien viene a mi mente el recuerdo de estar viajando de Sao Pablo a Santos, es un recorrido de una hora atravesando los morros para llegar al mar, tenia 22 años , muchas cosas en que pensar y “Patience” de Guns’n’Roses sonando en mi walkman.
Y no puedo ni quiero olvidarme de un viaje en tren a Miramar y el “Indian Summer” de Dream Academy sonando de fondo, ese verano forma parte de los mejores recuerdos de mi vida.
La música ocupa un lugar tan importante en mi vida como viajar, como buen imigrante me tengo que sentir acompañado de cosas que pueda llevar conmigo todo el tiempo, y en este sentido, las canciones y mis recuerdos son mi bienes mas preciados.
Yo soy de aquellos que piensa que en los años 90 se dio la última revolución en la música pop/rock, quizás este sentimiento es mas generacional que otra cosa, empecé esa década con 20 años y en ese momento me sentía como una esponja que tenía que absorberlo todo.
Ante todo aclaro que no fui muy fan de las dos bandas que considero mas emblemáticas de la década, me refiero a Nirvana y Oasis, pero si me afectaron gravemente los movimientos grunge y brit pop, muchas de mis canciones favoritas pertenecen a bandas que formaron parte de este período.
Empecemos por el grunge, mis primeros contactos con este movimiento fueron en uno de mis viajes a Brasil, allí descubrí a Pearl Jam. Mi primera escucha de Ten es algo que no olvidare jamás, la curva dramática que tiene ese disco es insuperable. Canciones como “Jeremy”, “Black” , “Alive” o la maravillosa “Even Flow” generan en mi su placer similar al que me provocan discos como “Zepellin III” de Led Zeppelin, y eso para mi es como tocar el cielo.
Otro disco increíble de esta época es el soundtrack de la película Singles de Cameron Crowe, allí se puede encontrar lo mejor de la Epoca. Bandas como Soundgarden, Screaming Trees, Alice In Chains, Pearl Jam, y Smashing Pumpkins entre otros. Se que para muchos la canción grunge por excelencia es “Smell like ten Spirit” de Nirvana, yo personalmente creo que el mejor ejemplo para mostrar lo que fue la esencia de ese movimiento es “Chloe Dancer/Crown of Thorns” de los maravillosos Mother Love Bone. Con mi amigo Roger tenemos la teoría de que si el cantante de esta banda no se hubiera suicidado, la historia del grunge hubiera sido muy diferente.
Y para cerrar la movida de Seattle les recomiendo dos bandas formadas con el dream team del movimiento grunge, me refiero a Temple Of The Dog y Mad Season. En ellas podíamos encontrar a gente de Pearl Jam, Soundgarden y Alice in Chains, estos discos son de escucha obligatoria.
Y en UK los chicos volvieron a hacer las cosas bien, la prensa especializada se forraba vendiendo las peleas entre Oasis y Blur ( tres déadas antes habían hecho lo mismo con los Rolling Stones y los Beatles) pero gracias a esto surgió un movimiento musical increíbe y muy rico que generó un espacio para que aparezca gente tan interesante como Pulp, James, Radiohead, The Verve o mis amados Divine Comedy y Tindresticks, el pop volvía a tener valor y buen gusto.
Y no voy a negar que la canción emblemática de este movimiento es “Wonderwall” de Oasis, pero a gusto personal prefiero como bandera de ese momento histórico de la música la canción de Pulp “Common People”, ilustra perfectamente el sentimiento de esa década en inglaterra, sin temor a equivocarme la considero el “My Generation” del Brit Pop.
Luego llego el 2000, el Y2K no sucedió jamás y la sensación de que todo el pescado se había vendido la década anterior era un poco espantosa. No voy a negar que en un primer momento del nuevo siglo sentía que no pasaba nada, ahora haciendo una mínima retrospectiva me doy cuenta que no fue tan así, que yo cambie pero que hay gente que sigue currando mucho y haciendo cosas buenas, el viejo era yo, la música seguía (y sigue) igual de viva y joven como siempre.
Los libros, los discos y el cine son mis formas favoritas de consumir arte, a los primeros va dedicado este post.
De niño ya disfrutaba de la lectura, las novelas de Emilio Salgari o Julio Verne fueron mi primer acercamiento a la palabra escrita, pero el enganche total empezó aproximadamente a los 18 años, y como no podía ser de otra manera en mi vida la música tuvo mucho que ver con el material a elegir. Si tuviera que situar la primera vez que un libro llegó a mi vida gracias a las canciones este sería “El extranjero” de Albert Camus. El motivo del acercamiento fue la letra de la canción “Killing An Arab” de The Cure, me lo presto mi amigo Fernando y lo leí de un tirón en una noche, se puede decir sin lugar a dudas que entre en el mundo del existencialismo gracias a Robert Smith.
Pero no puedo negar que la mayor influencia en mi vida literaria fue Jim Morrison, gracias a el llegue a Kerouac, Burroughs, Celine, Blake, Rimbaud, Stendhal y Ginsberg, la generación beatnik y los poetas clásicos se presentaban ante mi gracias al Rey lagarto, nunca voy a terminar de estar agradecido por abrir ante mi las puertas de la percepción y de la obra de estos maestros de la literatura.
Los músicos argentinos también aportaron su granito de arena, llegué a Artaud por Spinetta y a Bukowski por Fito Páez, “Polaroid de Locura Ordinaria” es el bello homenaje que le dedicó Fito al mas entrañable de los escritores vagabundos de este mundo.
También se da el caso inverso, Auster, Houellebecq, Hornby o Thompson son para mi como escritores rockeros, cada uno con su estilo pero todos elevando mi espíritu de la tierra gracias a sus palabras. Descubrir sus libros es para mi comparable a la primera escucha de un disco de Jimi Hendrix o Led Zeppelin, una sensación maravillosa e insuperable.
Si no conocen a alguno de los autores mencionados en este post se los recomiendo a corazón abierto, sus vidas no serán las mismas después de leerlos.
RT @soytraje: El prepucio, me gustó más que el postpucio. Aunque los resultados del escrotinio, dicen 7 de cada 10, prefieren directamente … 8 hours ago