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Photo By Mario De La Renta

“Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña” Esta frase que escucharon tantísimas veces en su vida está muy en línea con nuestra propuesta inicial de Tupperdisc, nosotros llevamos la música en vinilo a donde la gente esta, y en algunos casos creamos el evento para que la gente venga. A un año del primer encuentro podemos decir orgullosos que el experimento funciona a las mil maravillas. Muchos fueron los momentos que compartimos en 2013 y muchos más los que se sucedan en este 2014.

Pero como conformarnos no es algo que se nos dé muy bien, le dimos una vuelta de tuerca más al asunto, y así surgió la idea de crear El Club del Vinilo de Tupperdisc.

La idea es muy sencilla, nosotros enviamos a nuestros seguidores una reseña de un disco seleccionado 15 días antes de su lanzamiento. A partir de ese momento quien quiera el disco en cuestión se pone en contacto con nosotros y lo enviamos el mismo día del lanzamiento para que lo reciba en la comodidad de su hogar, o lo pueda venir a buscar al evento Tupperdisc donde hagamos la presentación en sociedad del mismo. No podéis negar que lo ponemos sencillo.

Quien encargue el disco no solo recibirá la preciada joya, esta irá acompañada de algún regalo extra que iremos contando proximamente.

Empezaremos con una humilde lista de correo pero prometemos ir creciendo a medida que avance el año.

Y para los que quieran decir dentro de unos años “yo estuve ahí cuando empezaron” tenemos ya listo nuestro primer lanzamiento. El día 17 de marzo se publicó la edición vinilo de ’Holly’, el esperadísimo segundo trabajo del gran Nick Waterhouse.

Pueden hacer sus encargos a tupperdisc@gmail.com

Y los esperamos  a todos el día 20 de marzo en la fiesta Nick Waterhouse en Madklyn.

A no olvidarse que la gira del amigo Waterhouse por españa comienza el día 27 de este mes en Santiago de Compostela (Sala Capitol), continúa el 28 en Madrid (Copérnico) pasando por Valencia (La3 Club) el 29 para cerrar con gloria el día 30 en Barcelona (Music Hall). Demás está decir que tienen una enorme oportunidad para descubrir en vivo todo el talento de este enorme artista.

Pues lo dicho, empezamos esta segunda etapa con nervios y emoción. A petarle de discos la montaña a Mahoma.
Y recuerden #NoVinylNoLife.

2013

Se nos va, el 2013 llega a su fin, dejando más cosas buenas que malas (al menos en lo personal), y por suerte para todos, un montón de música.

Mi humilde reseña de lo mejorcito de este año, y sus respectivas playlist (internacional y español), espero lo disfruten.

Internacional:

10. Foreverly – Billie Joe + Norah

Todo aquí es raro. El punky Billie se junta con la delicada Norah a versionar enterito un clásico de los Everly Brothers… ¿Cuál es el resultado? Una pequeña joya incomprendida por la crítica pedante y valorada por los corazones sensibles carentes de prejuicio. Un disco tan único como maravilloso, a disfrutarlo que no creo que se pueda volver a juntar tanta magia.

Mejor canción: Lone Time Gone

9. Times all Gone – Nick Waterhouse

El disco debut de un crooner siglo XXI. Una especie de hermano bizarro de Amy Winehouse y primo tardado (pero bien) de Jack White, esa mezcla crea un sonido único para el disfrute de todos. Altisimamente recomendable, otro al que el vinilo le sienta de maravillas.

Mejor canción: Say I Wanna Know

8. Bye Bye 17 – Har Mar Superstar

Definitivamente una de las gemas del año, un discazo de soul clásico y pop sesentero que te atrapa desde la primera escucha. Ideal para su disfrute en vinilo (fue uno de los mas vedidos en Tupperdisc) este trabajo es una masterpiece en toda regla. La “Sexy” portada del disco es un capítulo aparte.

Mejor canción: Restless Leg

7. Ghost on ghost – Iron and Wine

Otros que nunca fallan, gracias a ellos puedo crear conceptos dementes en mi cabeza del tipo “elegancia bucólica”. Arreglos preciosos, delicadeza por todas partes y te garantizo que después de escuchar este disco te sientes mejor persona. Desde el track uno ya sabes que nada malo va a pasar, canciones que piden abrazos a gritos. Bello es poco.

Mejor canción: Caught in the Briars

6. Shot Down The Streets – AC Neuman

Este disco debería figurar en wikipedia como la definición de pop perfecto. Las armonías vocales como eje en cada una de sus canciones, Brian Wilson y Elvis Costello se pueden quedar tranquilos que en el siglo XXI sus influencias siguen vivas gozando de muy buena salud.

Mejor canción: Encyclopedia Of Classic Takedowns

5. ...Like Clockwork – Queens of the Stone Age

Le pongo el pecho a las balas y me atrevo a decir que este es el mejor disco en la historia de los QOTSE. Equilibrado por donde se lo mire, ecléctico en sus invitados y poderoso sin perder vigor en ningún momento, el Josh se quitó el polvo del desierto pero lo justo, una maravilla post stoner. Apto hasta para los oídos de las féminas más delicadas.

Mejor canción: I Sat By The Ocean

4. Pale Green Ghosts – John Grant

El segundo disco en solitario del ex Czars lo borda. La melancolía habitual de nuestro enorme amigo se mantiene intacta, en algunos momentos acompañada por sintetizadores y en otros a dúo con Sinead O’Connor. Grant hace de sus tragedias domésticas nuestras delicias musicales, esperamos poder disfrutar de su infelicidad por mucho tiempo.

Mejor canción: Pale Green Ghosts

3. The Next Day – David Bowie

El maestro volvió, y con tutti. después de tanto silencio despertó del letargo y se marcó uno de sus mejores discos en los últimos 20 años. Canciones con olor a la trilogía berlinesa aderezadas con toda la modernidad a la que siempre nos tuvo acostumbrados, Bowie de pura cepa para todos los gustos.

Mejor canción: Where Are We Now?

2. Reflektor – Arcade Fire
Los Arcade Fire superaron el síndrome del tercer disco, y con creces. Cuando todo indicaba que el fuego épico de los canadienses se estaba extinguiendo publican esta cuarta maravilla hija de la mejor mixtura y nos vuelan la peluca una vez más. Todo es belleza en este trabajo. Capítulo aparte para el videoclip de “Afterlife”, la mejor canción del disco para mi.

1. Random Access Memories – Daft Punk

Es imposible negar el primer puesto de la lista a este disco, no sólo por su maravillosa concepción sonora, ni por su enorme estratégia de marketing, lo merece por devolver el POP de calidad a los primeros puestos en los charts de todo el mundo. desde Thriller de Michael Jackson o Nevermind de Nirvana que no pasaba nada igual. Los gabachos lo bordaron y por eso se merecen la palma.

Mejor canción: Loose Yourself  To Dance

Español:

10. Joe Crepúsculo – Baile de Magos
En todos sus años de trayectoria es el primero que el amigo Joe entra en mi lista, probablemente esto suceda porque la exaltación de su momento vital/discotequero coincide con el mio. Y por sa razón este fue uno de los imprescindibles del año, y el amigo Crepúsculo nos confirma que la ironía también se puede bailar.

Mejor canción: Nuevo Amanecer.

9. Pony Bravo – De palmas y Cacería.

Lo de Pony Bravo no tiene nombre, estos chicos nadan en aguas mentales donde se mezclan CAN y Los Delincuentes, narcótica de la buena y un futuro tan impredecible como genial, talento a cascoporro. España necesita menos Alboranes y más Ponys. He dicho.

Mejor Canción: Político Neoliberal

8. Babasónicos - Romantisísmico.

Un relojito. Los Babasónicos si sacan disco estan en mi lista seguro, supervivientes de un país donde el pop de calidad es solo un recuerdo. Elegantes por sobre todas las cosas.  Dandys, carismáticos, truhanes y todos esos calificativos que tanto le gusta usar a D’argelos en sus canciones. Discazo.

Mejor canción : Run Run

7. León Benavente - León Benavente.

Una de las superbandas del año, grandes músicos (Boba, Verdú, Baos y sigamos sumando) suman sus individualidades en un concepto de banda de poderosisimo pop, respetando la tradición de esas épicas de los ’80 con las que ellos aprendieron gran parte (me recuerdan a Killing Joke hasta el dolor). Nivel tanto en lo musical como en sus letras, así da gusto.

Mejor Canción: La Palabra

6. StandStill – Dentro De La Luz.

Una vez más los Standstill nos vuelan la cabeza, su nueva obra no solo esta a la altura de esa maravilla que fue “Adelante Bonaparte” sino que la superan, Los arreglos son de una belleza insoportable, el disco respira buen gusto por todos sus tracks, de lo más emocionante que escuche este 2013.

Mejor canción: Adiós, Madre, Cuidate.

5. Rusos Blancos – Tiempo de Nísperos.

Elegancia, sarcasmo y buen gusto, las tres cosas que necesito para sobrevivir en este mundo son virtud en la obra de los Rusos Blancos. Un disco redondo (risas) que muestra a la banda en su mejor momento. Ideal para los que somos anti chandal.

Mejor canción: Baile Letal 3

4. Iván Ferreiro – Val Miñor – Madrid: Historia y Cronología Del Mundo.

No se cuantas veces seguidas escuché “Pájaro azul” desde el día que salió este disco, es un mantra de belleza absoluta. Lo mejor que tiene lo nuevo de Iván Ferreiro es que suena a clásico desde la primera escucha. Este disco es un hit tras otro. No me atrevo a decir que es su mejor disco, porque se que todavía tiene mucho con que sorprenderme.

Mejor Canción: Pájaro Azul y Chainatown

3. Guadalupe Plata – Guadalupe Plata.

Definitivamente el mejor directo que ví este año. En vivo son una máquina de blues demoledora con la que no puedes dejar de moverte como un poseso. Voodoo andaluz o la etiqueta que quieran, son algo de otro planeta, bandas como esta hacen subir el nivel musical del panorama español a espacios que no conocía antes. Sorprendente es poco, definitivamente imperdibles en vivo.

Mejor Canción: Esclavo

2. Julio de la Rosa – Pequeños Transtornos Sin Importancia.

Y Julio por fin lo peto. Definitivamente su disco esta en (casi) todas las listas ocupando los primeros puestos, increíble es poco. Un trabajo delicioso, fino, elegante, de esos que se usan para cicatrizar en bonito y que en la piel solo queden las marcas que tu quieras. Rodeado de lo mejor del patio musical actual creó una pieza que va a trascender el tiempo. Clasicazo en toda regla.

Mejor Canción: El disco entero. En serio, no me puedo decidir.

1. Egon Soda - El Hambre, El Enfado y la Respuesta.

Y esto es lo que pasa cuando el mejor productor de españa se decide a sacar su segundo (y difícil) disco. Me roba el corazón y se lleva la palma de este humilde pero sincero top ten. Uno de esos discos que no puedes parar de escucharlo, arreglos vocales e instrumentales acojonantes, un sonido demoledor, épico. Ricky Falkner es de lo mejor que le pudo pasar a la música de este lado del mundo. Gracias por este disco muchachos, me salvó la vida (o al menos la noche) en más de una ocasión.

Mejor Canción: La Nueva Internacional.

Aquí estan, esto son amiguitos, si llegaron hasta aquí feliz año nuevo y que el 2014 llegue repleto de cosas bonitas y mucha música.

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“Alguien dijo una vez
que yo me fuí de mi barrio,
¿Cuándo? …Pero cuándo?
Si siempre estoy llegando.”

Anibal Troilo – Nocturno a Mi Barrio

Decir que Bowie es solo un músico sería limitarlo, mutilarlo, quitarle su parte más interesante. Existe un antes y un después en la historia de la cultura popular a partir de su aparición en escena. Podría asegurar – sin temor a equivocarme- que todos nosotros,  de forma consciente o inconsciente, somos placenteras víctimas de su enorme legado.

Y esto lo pude comprobar (reafirmar) personalmente en la exhibición “Bowie is here” en el Victoria & Albert de Londres. Una retrospectiva sobre su vida y su obra absolutamente exquisita. El espacio elegido para esta muestra es tan grandilocuente como la estrella en cuestión. Y el diseño multimedia es la cereza que corona el pastel. Maravilloso es poco.

Los patrocinadores de tan magno evento son Gucci (la moda y Bowie son sinónimos) y Sennheiser (sound and vision… ¿te dice algo? ) y este último es una parte fundamental de la exhibición. Cuando llegas a la muestra te hacen entrega de unos bonitos cascos conectados a un receptor, a partir del momento que entras a la primera sala comienza la aventura sonora, un recorrido a base de canciones, audios, entrevistas y demás efectos te acompaña hasta el final de la muestra. Este gigantesco track va cambiando a medida que avanzas en la muestra, el diseño sonoro estuvo a cargo de Tony Visconti, un viejo e inseparable aliado de Bowie.

En ese viaje vemos gran parte de los elementos que construyeron el mito, sus influencias y todo aquello que formó parte de su vida artística. Claramente no es tarea sencilla condensar la enorme trayectoria de este artista en dos salas del Victoria & Albert, pero debo reconocer que la muestra esta excelentemente curada, y los hitos más importantes estan representados perfectamente. Vamos, que la muestra funciona tanto para los “fan from hell” como yo y para los paracaidistas habituales del arte.

Los dejo con un detalle muy simpático que tiene la muestra en su trayecto final. Una tabla periódica mostrando sus influencias, sus contemporáneos y sus “copycats”. Es inevitble verla y tomar conciencia que Bowie estuvo (y estará) presente en nuestra vida más alla de gustos o disgustos.

Bowie nunca se fue, el siempre esta llegando a nuestras vidas.

Los dejo con un par de videos para que puedan intuir de que va el asunto.

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Marzo de 1987. El calor todavía apretaba en Buenos Aires mientras yo esperaba a mi novia de aquel entonces a la salida de Ciudad universitaria, a orillas del Río de la Plata. Ambos éramos fanáticos perdidos de U2 (nos conocímos hablando de ellos) y en esos días nuestros irlandeses favoritos acababan de publicar “The Joshua Tree”, pero como viviamos en el culo del mundo no podíamos disfrutar de las nuevas canciones, por aquellos años los discos se editaban 2 o 3 meses después de su lanzamiento. Mientras el resto del mundo disfrutaba del disco definitivo en la carrera del mítico grupo nosotros esperabamos con ansias adolescentes que se publicara la cutre edición nacional.

La espera termino cuando ella, con una sonrisa memorable, se acerco a mi. Saco su walkman, me puso los auriculares, le dió al play y comienzó a sonar la intro de “Where The Streets have No Name”. A través de un amigo recién llegado de Francia consiguió el disco e hizo una copia para nuestro disfrute personal. Ese recuerdo lo llevaré grabado en mis oídos, cerebro y corazón hasta el jodido día que me muera.

Año 2013. Estamos en Madrid, preparando lo que será un viaje de trabajo que nos lleva a recorrer diferentes ciudades de USA. Todo son tickers de avión, hoteles, permisos, mails y demás asuntos burocráticos. En un momento mi compañero de viaje (el amigo @goliveira) me dice que hay un parque natural en LA que quiere conocer y si me apetece que nos pasemos por allí en el periplo, el sitio en cuestión es el Joshua Tree National Park. En ese momento mi cabeza hizo PLOP! Y se atrasó a aquellos recuerdos de juventud. Esa portada en el desierto en blanco y negro (también hay un antes y después en la carrera de Anton Corbijn con esas fotos) Ese sonido, ese look de la banda, esos irlandeses conquistando América y mi corazón.

Nos levantamos a las 5 de la madrugada para poder llegar temprano antes que el calor del desierto nos cocine, descargamos el disco previamente para ponernos en clima, todo estaba listo. Debo reconocer que en el camino (dos horas y media desde LA) la ansiedad se adueño de mi persona, habia pasado demasiado tiempo, ni los U2 ni yo ya somos lo que fuimos. Temia esa horrible sensación de ver una película que idolatrabas en tu adolescencia pero que el paso del tiempo la destroza y le quita toda su magia. Pero ante la aparición de la primera Yucca brevifolia todo volvió al lugar correcto, le dí play al iphone conectado a nuestro Jeep 4X4 (momento descriptivo a la Brad Easton Ellis, muy 80′s) y mientras el disco sonaba mi emoción crecía con cada acorde. Estaba allí, en el sitio que fue la fuente de inspiración de ese disco enorme en la historia del rock y en mi vida.

Una vez atravesada la entrada al parque, nos dirigimos a la recepción en busca de información y de la ubicación exacta del arbolito en cuestión para replicar las antológicas fotos de la portada y el booklet del disco. Nos recibe una empleada del parque, nos dá la información del sitio y en ningún momento hace referencia alguna a los U2. Una vez terminada su exposición mi amigo Guillermo le cuenta lo que significa para mi el sitio y le pregunta por la ubicación del tal mentado árbol. Con sus palabras llegó la amargura.

A partir de aqui este post se convierte en el juego de “elige tu propio final” Ya me dirás con cual te quedas.

Final A

Nos dijo que efectivamente los músicos se alojaron a metros del sitio y tenian todo preparado para hacer las fotos allí, pero que las autorizaciones no llegaron a tiempo y, cansados de esperar, se fueron. Las fotos que todos conocemos se hicieron en el Death Valley, y del árbol original no queda nada porque los fans (esos imbéciles) lo fueron destrozando de a poco, el único recuerdo en el sitio es una placa conmemorativa con una frase que lo resume todo: “have you found what you’re looking for”. Fin.

Final B

Nos dijo que efectivamente los músicos se alojaron a metros del sitio y tenian todo preparado para hacer las mentadas fotos allí, pero que las autorizaciones no llegaron a tiempo y se fueron, las fotos que todos conocemos se hicieron en el Death Valley, y que del árbol original no queda nada porque los fans lo fueron destrozando de a poco.

Con Guillermo nos dimos media vuelta, subimos al Jeep, pusimos nuevamente el disco, nos mantuvimos un rato en silencio, avanzamos un par de kilómetros y cuando el paisaje fue el ideal nos bajamos cámara en mano e hicimos las fotos que jamás los U2 pudieron hacer. Posamos como si fueramos la jodida banda más grande del planeta en 1987!!! El verdadero espíritu del árbol de la vida era nuestro y para pruebas las imágenes al final de este post.

Si, soy de los que ve siempre el vaso medio lleno. Encontré lo que estaba buscando :)

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Recuerdo la primera vez que escuché (en realidad ví) a los franceses encasquetados. Corría el año 1997 y su presentación en sociedad fue con un video absolutamente demente de la canción “Around the World”, una coreografía retro/patético/espacial dirigida por Michel Gondry (el talento siempre se junta). El video tenia cualidades magnéticas, no podías dejar de mirar la pantalla mientras la canción entraba en tu sistema nervioso para quedarse pegoteada para siempre.

Pero más allá de ese primer impacto, mi amor con la banda se confirmó en mi primer viaje a Europa, llegando al aeropuerto de Amsterdam escuché  “One More Time”, ese himno al siglo XXI era una maravilla, derrochaba la alegría del “primer mundo” que era el viejo continente por aquellos años. El disco al completo es genial, un homenaje al dance de los ’70 pero con todas las pastillas de los ’90. Un equilibrio perfecto que no chocaba en ningún momento. Ya se dejaban ver las influencias y el talento detrás de estos músicos (no DJ’s, jamás confundir) todo era coherente: su estética, sus increíbles videos (animaciones de Leiji Matsumoto), todo funcionaba y millones de personas en el mundo idolatraron y copiaron su estilo.

A tanto llegó el asunto que ellos se saturaron de ellos mismos. A partir de ese momento fue el abuso del abuso. Que si sacamos un grandes éxitos, que si un disco en vivo, que el sello me apura y saco una bazofia olvidable como “Human After All”, etc, etc, etc. Personalmente los dejé abandonados y me resigne a imaginar una vida sin ellos, escuchar cada tanto sus viejas maravillas y recordar aquellos años como si fueran la talla 34 de un Levi’s, algo muy lejano en mi vida.

Pero el año pasado mi corazón volvió a latir, reaparecen con el soundtrack de la trurñopeli remake del (no necesario) clásico Tron. El disco es regulín, pero estaba claro que lo usaron para lubricar el ambiente. Ellos hacen música pero no tienen un pelo de tontos, querían saber si su público seguía por allí, atento, esperando algo más de su parte. Y si, las gordas fans estábamos hambrientas de su brie musical (si, esta frase esconde claramente referencias sexuales)

Y mientras pensaba que estaban oxídados y viviendo de contar sus historias a jóvenes modelos en Cannes los chicuelos se estaban currando a destajo el que sería su nuevo y enorme trabajo.

Y con un timing maravilloso – como franceses elegantes que son dejaron que Bowie comience el año lectivo- empezaron a mostrar a cuentagotas su obra. Cuando escuche “Get Lucky” por primera vez mi corazón se estremeció, esa guitarra ritmica era perfecta, la base sólida como un bloque y la voz de Pharrell Williams se encargaba del resto. Era como volver a escuchar el mejor Prince, era disco music puro en momentos de asepsia e inmovilidad hipster. El sonido sexy volvía a estar de moda, y ellos eran los responsables.

Fueron soltando perlitas, pequeños documentales donde el maestro Giorgio Moroder habla de sus tiempos de gloria y de ellos como si de los nuevos dioses del olímpo tecno se tratara. Todo el mundo quería saber más del segundo disco más esperado del año, y una semana antes del lanzamiento lo cuelgan en iTunes para escucharlo completo. Y ahí, en ese momento, es donde me vuelvo un flan.

Me esperaba un buen disco, en su línea, con sus influencias de siempre y esas cositas, pero no, estos jodidos hijos de una hiena me atrasaron a mi más absoluta y tierna infancia. En Random Access memories habita gran parte del banco de sonidos de mis inicios musicales. Vuelven a mis oídos Steely Dan, Alan Parsons, Cerrone, Donald Fagen, Giorgio Moroder y cosas que los jovenzuelos generación “pincho con el iPad” no tienen ni puta idea. El disco desborda elegancia por todas partes!!! Esta grabado con un cuidado y una delicadeza que no merece ser escuchado en reproductores cutres de mp3, es una jodida maravilla (mi frase!) Y no puedo negar el enorme condicionamiento emocional que provocan todos esos sonidos en mi. Apelan a una memoria musical que es la base donde se soportan los miles de discos que llevo oídos en mi vida.

Lo que más me alegra del asunto es saber que algún joven ávido de curiosidad – como lo fui yo en su momento- investigará de donde vienen todos esos soniditos e influencias de estos chicuelos, y solo por esta simple razón el disco ya es un clásico, un destapador de mentes, un abrelatas a la historia de la música.

Gracias mis queridos gabachos, una vez más mi corazón es todo vuestro.

Dedico este post por aguantar(me) desde hace 10 días escuchando el disco una y otra vez a @juanfranmiguel, el hombre de la paciencia eterna.

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Todo comenzó en un restaurante peruano hace un par de meses comiendo con Mr. G (AKA @MusicaMaldita). Aún no sabemos si fue el ceviche o la emoción natural del encuentro, pero en un momento de la conversación todo llevó a dar vida a este pequeño Frankenstein. Un engendro que surge ante la necesidad de crear una zona de confort para todos aquellos que amamos la música, y la amamos mucho más profundamente si se reproduce a través de una aguja surcando un vinilo a 33 rpm.

Así nace Tupperdisc, de una charla entre dos amigos de toda la vida que se dejaron un montón de dinero (y muchos memorables recuerdos) comprando discos en tiendas. Sí, hace unos años -no muchos- La música se compraba, y llegaba a tus oídos contenida en un soporte físico, y no te imaginas lo enormemente placentero que era abrir el envoltorio, colocarlo en tu plato y hacerlo sonar mientras leías las letras, estudiabas la portada y olías la tinta de la impresión. Para muchos esto puede resultar ridículo, pero para nosotros lo era todo, la música alteraba nuestros sentidos de una manera maravillosa.

Y como la necesidad tiene cara de hereje -y cada vez quedan menos tiendas- nos preguntamos si éramos capaces de crear un evento itinerante de música en vinilo. Tomando la idea de las clásicas reuniones de Tupperware a las que asistían nuestras madres (vuestras abuelas) nos convertimos en un par de locos errantes con una maleta repleta de discos (y un plato donde hacerlos sonar) que aparcan donde los dejan y comparten la música con otros locos que disfrutan de la misma manera.

La primera experiencia surgió gracias a unas lentejas. Hablando con el amigo @PascualDrake de cosas de la vida, le conté sobre esta locura y se sumó sin dudarlo, fueron necesarios unos minutos y un par de cervezas para tener listo el primer #VinylAndVines, un maridaje de música en vinilo y vinos organizado por Enolobox y Tupperdisc.

El punto de encuentro fue la maravillosa tienda La Carta de Vinos donde convocámos a amigos cercanos a disfrutar de la experiencia (gracias por ser nuestras cobayas). El resultado no pudo ser más satisfactorio. El vino y la música se mezclaban con la conversación y las risas. Lo que nació como un experimento se convirtió en un encuentro que repetiremos en breve, y esperamos muchas veces más.

Esto es solo el principio, se vienen muchas más novedades, experimentos y locuras donde pueden encontrarnos, si les apetece nos pueden seguir en @tupperdisc, los esperamos con ganas de escuchar música, allí donde nos dejen sonar.

Les dejo aqui el post que escribió la gente de Yorokobu sobre el primer #VinylAndVines y algunas fotos (gracias @fatynap @abarbero @finareta) del primer encuentro.

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Llevo casi 11 años viviendo en Madrid, el mismo tiempo que llevo escuchando a Julio de la Rosa. En el momento de mi llegada a España  nuestro artista en cuestión estaba disolviendo su grupo – El Hombre Burbuja- y comenzando su carrera Solista. El enganche fue inmediato, sus canciones tenian la dosis exacta de oscuridad, sarcasmo e ironía que yo necesitaba para sobrevivir en esta nueva ciudad.

Años después, exactamente en el 2006, una coincidencia marvillosa me permitió conocerlo y compartir unas cañas y parloteo musical. Publicaba su segundo disco solista y lo presentaba en la Fnac. En ese momento yo era el feliz poseedor de una de las primeras cámaras HDR pro que salian al mercado, el amigo @MusicaMaldita nos conectó y de ese material salieron dos videoclips muy guerrilleros que siguen dando vuelta por los youtubes.

Su obra creció sana y fuerte, cosechando criticas cada vez más generosas por sus trabajos y fans entregados concierto a concierto. Hace unos meses se publicó el enorme y maravilloso “Pequeños transtornos sin importancia” y el miércoles 10 de abril lo presentó en la Sala Sol de Madrid.

El concierto fue genial, yo no puedo decir otra cosa ya que soy muy fan de su obra, la banda es enorme, suena tan potente como en estudio y logra transmitir la inmensidad del disco en vivo sin quedarse cortos en ningún momento.

Pero lo que más disfrute fue ver el crecimiento del artista y de su público. Fue un placer ver a todo el mundo entregado a sus canciones, cada día más épicas y emocionantes. Y en estos tiempos tan carentes de emoción es sano, bueno y necesario que existan sujetos como Julio de la Rosa para poder seguir sintiendo que estamos vivos.

Les dejo los dos videos antes citados (la calidad es la máxima que dejaba subir Youtube en aquellos juveniles años) y su último video clip que es una puta maravilla (mi frase de cabecera)

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Hoy me llegaba a través de twitter (gracias @blutaski) la crítica de El País sobre el último trabajo de los Strokes, esta básicamente destroza la última obra de Julian Casablancas y CIA, y con razón, el disco es realmente miserable.

Esto me empujó hacia el blog y a escribir, de una buena vez por todas, mi razonamiento sobre el fracaso que sufren muchas bandas a partir de su tercer disco, mucho se ha escrito sobre este tema, pero mi ego puede seguir sufriendo injustamente si no vuelco de una buena vez por todas mi reflexión aqui.

Primer disco.

La mayoria de las bandas llegan a este después de al menos 5 años de escenarios menores, giras miserables, cuartos de hoteles piojosos (pero inspiradores) y mucho sufrimiento. Un productor de oído avesado descubre que ese sonido es lo que los coolhunters y trendsetters necesitan descubrir. El cantante/autor viene acumulando canciones desde su más tierna adolescencia que hablan de una infancia sin juguetes, el divorcio de los papis y alguna novia que lo abandonó (y ahora ella llora viendo a su ex en la tele).

El guitarrista ya descubrió que puede tocar sin mirar donde pone los dedos, y el batería y el bajista siguen haciendo lo suyo. Se publica el disco y es un bombazo, llega algo de dinero y todos son felices.

Segundo disco.

Después de un primer año de excesos narcóticos, giras decentes, habitaciones de hoteles 4 estrellas (más higiénicas pero con menos vida) grupies a rabiar y Levi’s regalándole la ropa, llega el momento de entrar al estudio a grabar el segundo (y esperado) disco de la banda.

Nuestro cantante/autor descubre que el año se le pasó volando y que entre tanta coca y tanta amante desquiciada no tuvo demasiado tiempo para componer… ¡No hay problema! Todavía quedan algunas canciones decentes que descartaron del primer disco, más un par contando la experiencia de este último año (suelen ser las más flojitas) y listo el pollo, a meterse otro tiro y a grabar, que esto esta chupao.

El guitarrista ya se siente hijo directo de Jimi Page, pasa de ser un muchacho tímido a una loca glamorosa que ya beso a más de una chica (y quizás tambien a algún chico) se compra una Fender Jaguar (más por como le queda puesta que por su sonido) y empieza a alargar sus solos unos minutos más, digamos unos 17 por canción.

Se publica el disco, recibe buenas críticas (no tan excelentes como su primera obra) y se plantea una gira internacional, salen en la portada de la Rolling Stone y todos felices.

El bajista y el batería siguen haciendo lo suyo.

Tercer disco.

Después de dos años de recorrer varios países en jet privado, habitaciones de hotel suntuosas y la mejor cocaína del planeta nuestro cantante/autor vive en una mansión/loft/Atico señorial en constante estado de fiesta, su entorno lo mantiene ajeno de la realidad y el camina en una nube de pedos constante, incapaz de quedarse solo ni un minuto (la paranoia es asi) nuestra estrella solo quiere que sus caprichos se hagan realidad, tiene una novia/modelo que solo esta con el por su dinero y por su camello (al que se tira a escondidas). Su mejor amigo es un bulldog francés.

El guitarrista ya se siente el padre de Jimi Hendrix, cansado de sus 45 guitarras ahora se entrega al sitar y al didgeridoo que lo hacen sentir más cerca de la madre tierra, tiene una sinfonía en su cabeza y la quiere grabar con la filarmónica de Londres. Solo viste túnicas y teciopelo.

El bajista intentó colar un tema y lo miraron con asco, el batería sigue haciendo lo suyo.

Y llego el momento de grabar lo obra consagratoria, el tercer disco. Ya no queda ni un tema de aquel primer cuaderno y la inspiración es muy difícil de encontrar cuando cagas en un vater de mármol de carrara, entonces se encierran en una macía la banda al completo (y el camello) a buscar la inspiración. Se meten setas, hablan con los animales y con Dios, gastan el triple del presupuesto programado y después de 9 meses publican su obra. un disco conceptual donde lo que importan no son los instrumentos sino sus silencios.

Esta suele diferenciarse completamente de sus dos trabajos anteriores, suele ser la”obra madura” para ellos y un regular/malo para la prensa, sus fans sienten que se alejaron de la senda y van en busca de ese “nuevo sonido” que los vuelva a divertir, la discográfica los abandona (por eso los contratos suelen ser de 3 discos) pero se queda con los derechos editoriales para seguir viviendo de sus “greatest hits” cada 5 años.

Nuestro cantante autor considera que la que falló fue su banda y que (después de pasar por rehab) llegó el momento de publicar su disco solista. Es un truño monumental.

El guitarrista se dedica a crear soundtracks de películas que no existen en el sótano de la casa de su madre, vive de las escasas regalías de sus discos.

El bajista y el bateria siguen haciendo lo suyo.

A partir del 1.34 lo mismo antes dicho, pero en 1 minuto de video (tanx @fatynap)

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Una de las sorpresas del 2013 en materia musical fue descubrir a Egon Soda, cuando escuché su segundo disco “El hambre, El Enfado y La Respuesta” me entró por vena imediatamente. Entendamos que esta banda tiene todo para gustarme; buenas letras, dos guitarras, teclado y músicos exentos de postureo. Algunos me pueden tildar de exagerado, pero si tuviera que decir un grupo para comparar a estos chicuelos sería The Band, todos tienen un pasado en otras bandas, no fueron protagonistas pero si fundamentales para constituir el sonido de otros (Ricky Falkner es uno de los productores de lo mejorcito del patio español indie) lo mejor que nos pudo pasar a todos nosotros es que se decidieran a tener entidad propia. Y en su segundo disco lo demuestran a pleno.

Ayer los ví en vivo por primera vez, y creo francamente que quedará en mi memoria como uno de esos conciertos para decir en unos años “yo estuve ahí”, en una Sala Sol a medio aforo (fokin’ crisis) Disfrutamos y vimos disfrutar a la banda en el escenario. Las canciones de sus dos discos sonaron maravillosamente bien, fue una fiesta maravillosa para las emociones (esas letras!) y de principio a fin estuve con una sonrisa tonta de felicidad en la cara. Y eso se agradece.

Espero poder verlos muchas veces más, espero que suenen en todas partes y se vuelvan grandes porque se lo merecen, les dejo el videoclip de “La Nueva Internacional” desde ya una de mis canciones del año.

Haz lo que te pidan, nunca lo que te digan.

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Hace unos cuantos meses, mi querido amigo Gonzalo (AKA @musicamaldita) me presentó a los Guadalupe Plata, y con su característica paz espiritual (años trabajando en este chiste llamado industria musical) me dijo “no seas bolú, escucha a estos pibes”. Yo asentí obedientemente y me entregué al maravilloso y ditorsionado sonido de los bluseros de Jaén como si no hubiera un mañana.

Realmente los chicuelos me resultaron simpáticos. Hacen blues en tiempos anodinos y su forma de tocar era muy respetuosa con la más pura tradición, pero con un matiz, el delicado acento flamenco que solo las almas (y orejas) sensibles logran percibir. La sensación que me quedaba era la de estar frente a una gema escondida reservada para el disfrute de unos pocos. Era blues, y eso nunca fue carne de radio fórmula, ni siquiera en el mercado indie que a todo aquel amigo de lo diferente lo mira con buenos ojos.

Pero las vueltas del destino (y de radio 3 entre otros pocos) hizo que estos muchachos pasaran a ser interesantes para las gafas de pasta, las camisas a cuadros y las barbas pobladas. Quizás sus geniales videoclips o su entidad como banda fueron los responsables de aportar valor (y hype) para enamorar al rebaño de la modernidad. A tanto llegó el asunto que las dos fechas de conciertos en la sala Sol de Madrid se convirtieron en Sold Out, un pequeño milagro en tiempos de crisis, favorecido por el cada vez más limitado aforo que establece nuestra querida amiga Ana, la de la Botella.

La cuestión es que nos encontramos dos musicólogos de la vieja escuela (o sea, cuarentones y gordos) una noche de viernes cualquiera a la espera de otro recital más… Que maravillosamente equivocados estábamos.

Lo que sucedió la noche del viernes 22 de febrero es un hito en nuestras vidas. Los Guadalupe Plata dieron un concierto memorable que quedará grabado en nuestra memoria para siempre. Mi sensación personal fue como ver a los Allman brothers mezclados con Pescado Rabioso y los Doors al mismo tiempo, un trip de blues sexual, animal e interminable. Estos muchachos crearon un mantra del que no se podía (ni se quería) escapar. Hacia mucho tiempo que no disfrutaba de un concierto como el que ofrecieron los Guadalupe Plata en Madrid. Blues en estado puro, sin artilugios, sin maquillaje.

Después de casi dos horas de música maravillosa la conclusión fue la una sola El blues son tres notas, pero por suerte son las tres que más me gustan.

Aqui una joyita para que entiendan de que va el asunto.

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