Salte la navegación

daft-punk-signs-to-columbia-plans-to-release-new-album-this-spring-1

Recuerdo la primera vez que escuché (en realidad ví) a los franceses encasquetados. Corría el año 1997 y su presentación en sociedad fue con un video absolutamente demente de la canción “Around the World”, una coreografía retro/patético/espacial dirigida por Michel Gondry (el talento siempre se junta). El video tenia cualidades magnéticas, no podías dejar de mirar la pantalla mientras la canción entraba en tu sistema nervioso para quedarse pegoteada para siempre.

Pero más allá de ese primer impacto, mi amor con la banda se confirmó en mi primer viaje a Europa, llegando al aeropuerto de Amsterdam escuché  “One More Time”, ese himno al siglo XXI era una maravilla, derrochaba la alegría del “primer mundo” que era el viejo continente por aquellos años. El disco al completo es genial, un homenaje al dance de los ’70 pero con todas las pastillas de los ’90. Un equilibrio perfecto que no chocaba en ningún momento. Ya se dejaban ver las influencias y el talento detrás de estos músicos (no DJ’s, jamás confundir) todo era coherente: su estética, sus increíbles videos (animaciones de Leiji Matsumoto), todo funcionaba y millones de personas en el mundo idolatraron y copiaron su estilo.

A tanto llegó el asunto que ellos se saturaron de ellos mismos. A partir de ese momento fue el abuso del abuso. Que si sacamos un grandes éxitos, que si un disco en vivo, que el sello me apura y saco una bazofia olvidable como “Human After All”, etc, etc, etc. Personalmente los dejé abandonados y me resigne a imaginar una vida sin ellos, escuchar cada tanto sus viejas maravillas y recordar aquellos años como si fueran la talla 34 de un Levi’s, algo muy lejano en mi vida.

Pero el año pasado mi corazón volvió a latir, reaparecen con el soundtrack de la trurñopeli remake del (no necesario) clásico Tron. El disco es regulín, pero estaba claro que lo usaron para lubricar el ambiente. Ellos hacen música pero no tienen un pelo de tontos, querían saber si su público seguía por allí, atento, esperando algo más de su parte. Y si, las gordas fans estábamos hambrientas de su brie musical (si, esta frase esconde claramente referencias sexuales)

Y mientras pensaba que estaban oxídados y viviendo de contar sus historias a jóvenes modelos en Cannes los chicuelos se estaban currando a destajo el que sería su nuevo y enorme trabajo.

Y con un timing maravilloso – como franceses elegantes que son dejaron que Bowie comience el año lectivo- empezaron a mostrar a cuentagotas su obra. Cuando escuche “Get Lucky” por primera vez mi corazón se estremeció, esa guitarra ritmica era perfecta, la base sólida como un bloque y la voz de Pharrell Williams se encargaba del resto. Era como volver a escuchar el mejor Prince, era disco music puro en momentos de asepsia e inmovilidad hipster. El sonido sexy volvía a estar de moda, y ellos eran los responsables.

Fueron soltando perlitas, pequeños documentales donde el maestro Giorgio Moroder habla de sus tiempos de gloria y de ellos como si de los nuevos dioses del olímpo tecno se tratara. Todo el mundo quería saber más del segundo disco más esperado del año, y una semana antes del lanzamiento lo cuelgan en iTunes para escucharlo completo. Y ahí, en ese momento, es donde me vuelvo un flan.

Me esperaba un buen disco, en su línea, con sus influencias de siempre y esas cositas, pero no, estos jodidos hijos de una hiena me atrasaron a mi más absoluta y tierna infancia. En Random Access memories habita gran parte del banco de sonidos de mis inicios musicales. Vuelven a mis oídos Steely Dan, Alan Parsons, Cerrone, Donald Fagen, Giorgio Moroder y cosas que los jovenzuelos generación “pincho con el iPad” no tienen ni puta idea. El disco desborda elegancia por todas partes!!! Esta grabado con un cuidado y una delicadeza que no merece ser escuchado en reproductores cutres de mp3, es una jodida maravilla (mi frase!) Y no puedo negar el enorme condicionamiento emocional que provocan todos esos sonidos en mi. Apelan a una memoria musical que es la base donde se soportan los miles de discos que llevo oídos en mi vida.

Lo que más me alegra del asunto es saber que algún joven ávido de curiosidad – como lo fui yo en su momento- investigará de donde vienen todos esos soniditos e influencias de estos chicuelos, y solo por esta simple razón el disco ya es un clásico, un destapador de mentes, un abrelatas a la historia de la música.

Gracias mis queridos gabachos, una vez más mi corazón es todo vuestro.

Dedico este post por aguantar(me) desde hace 10 días escuchando el disco una y otra vez a @juanfranmiguel, el hombre de la paciencia eterna.

Captura de pantalla 2013-04-18 a la(s) 00.21.34

Todo comenzó en un restaurante peruano hace un par de meses comiendo con Mr. G (AKA @MusicaMaldita), aún no sabemos si fue el ceviche o la emoción natural del encuentro, pero en un momento de la conversación todo llevó a dar vida a este pequeño Frankenstein. Un engendro que surge ante la necesidad de crear una zona de confort para todos aquellos que amamos la música, y la amamos mucho más profundamente si se reproduce a través de una aguja surcando un vinilo a 33 Rpm.

Así nace Tupperdisc, de una charla entre dos amigos de toda la vida que se dejaron un montón de dinero (y muchos memorables recuerdos) comprando discos en tiendas. Sí, hace unos años -no muchos- La música se compraba, y llegaba a tus oídos contenida en un soporte físico, y no te imaginas lo enormemente placentero que era abrir el envoltorio, colocarlo en tu plato y hacerlo sonar mientras leías las letras, estudiabas la portada y olías la tinta de la impresión. Para muchos esto puede resultar ridículo, pero para nosotros lo era todo, la música alteraba nuestros sentidos de una manera maravillosa.

Y como la necesidad tiene cara de hereje -y cada vez quedan menos tiendas- nos preguntamos si éramos capaces de crear un evento itinerante de música en vinilo. Tomando la idea de las clásicas reuniones de tupperware a las que asistían nuestras madres (vuestras abuelas) nos convertimos en un par de locos errantes con una maleta repleta de discos (y un plato donde hacerlos sonar) que aparcan donde los dejan y comparten la música con otros locos que disfrutan de la misma manera.

La primera experiencia surgió gracias a unas lentejas. Hablando con el amigo @PascualDrake de cosas de la vida, le conté sobre esta locura y se sumó sin dudarlo, fueron necesarios unos minutos y un par de cervezas para tener listo el primer #VinylAndVines, un maridaje de música en vinilo y vinos organizado por Enolobox y Tupperdisc.

El punto de encuentro fue la maravillosa tienda La Carta de Vinos donde convocámos a amigos cercanos a disfrutar de la experiencia (gracias por ser nuestras cobayas). El resultado no pudo ser más satisfactorio. El vino y la música se mezclaban con la conversación y las risas. Lo que nació como un experimento se convirtió en un encuentro que repetiremos en breve, y esperamos muchas veces más.

Esto es solo el principio, se vienen muchas más novedades, experimentos y locuras donde pueden encontrarnos, si les apetece nos pueden seguir en @tupperdisc, los esperamos con ganas de escuchar música, allí donde nos dejen sonar.

Les dejo aqui el post que escribió la gente de Yorokobu sobre el primer #VinylAndVines y algunas fotos (gracias @fatynap @abarbero @finareta) del primer encuentro.

bcb0c3f2a2cd11e2b45222000a1f97b0_7 601e8bfca2c711e2bd8822000a9d0df8_7 6f59f63ea2df11e28e2d22000a1fbe71_7 f808a1e4a41d11e28c3122000aa80097_7 95cb7778a2d211e2880f22000a1f9ca7_7

julio-de-la-rosa-11-02-13

Llevo casi 11 años viviendo en Madrid, el mismo tiempo que llevo escuchando a Julio de la Rosa. En el momento de mi llegada a España  nuestro artista en cuestión estaba disolviendo su grupo – El Hombre Burbuja- y comenzando su carrera Solista. El enganche fue inmediato, sus canciones tenian la dosis exacta de oscuridad, sarcasmo e ironía que yo necesitaba para sobrevivir en esta nueva ciudad.

Años después, exactamente en el 2006, una coincidencia marvillosa me permitió conocerlo y compartir unas cañas y parloteo musical. Publicaba su segundo disco solista y lo presentaba en la Fnac. En ese momento yo era el feliz poseedor de una de las primeras cámaras HDR pro que salian al mercado, el amigo @MusicaMaldita nos conectó y de ese material salieron dos videoclips muy guerrilleros que siguen dando vuelta por los youtubes.

Su obra creció sana y fuerte, cosechando criticas cada vez más generosas por sus trabajos y fans entregados concierto a concierto. Hace unos meses se publicó el enorme y maravilloso “Pequeños transtornos sin importancia” y el miércoles 10 de abril lo presentó en la Sala Sol de Madrid.

El concierto fue genial, yo no puedo decir otra cosa ya que soy muy fan de su obra, la banda es enorme, suena tan potente como en estudio y logra transmitir la inmensidad del disco en vivo sin quedarse cortos en ningún momento.

Pero lo que más disfrute fue ver el crecimiento del artista y de su público. Fue un placer ver a todo el mundo entregado a sus canciones, cada día más épicas y emocionantes. Y en estos tiempos tan carentes de emoción es sano, bueno y necesario que existan sujetos como Julio de la Rosa para poder seguir sintiendo que estamos vivos.

Les dejo los dos videos antes citados (la calidad es la máxima que dejaba subir Youtube en aquellos juveniles años) y su último video clip que es una puta maravilla (mi frase de cabecera)

Music_Vinyl_records_014636_

Hoy me llegaba a través de twitter (gracias @blutaski) la crítica de El País sobre el último trabajo de los Strokes, esta básicamente destroza la última obra de Julian Casablancas y CIA, y con razón, el disco es realmente miserable.

Esto me empujó hacia el blog y a escribir, de una buena vez por todas, mi razonamiento sobre el fracaso que sufren muchas bandas a partir de su tercer disco, mucho se ha escrito sobre este tema, pero mi ego puede seguir sufriendo injustamente si no vuelco de una buena vez por todas mi reflexión aqui.

Primer disco.

La mayoria de las bandas llegan a este después de al menos 5 años de escenarios menores, giras miserables, cuartos de hoteles piojosos (pero inspiradores) y mucho sufrimiento. Un productor de oído avesado descubre que ese sonido es lo que los coolhunters y trendsetters necesitan descubrir. El cantante/autor viene acumulando canciones desde su más tierna adolescencia que hablan de una infancia sin juguetes, el divorcio de los papis y alguna novia que lo abandonó (y ahora ella llora viendo a su ex en la tele).

El guitarrista ya descubrió que puede tocar sin mirar donde pone los dedos, y el batería y el bajista siguen haciendo lo suyo. Se publica el disco y es un bombazo, llega algo de dinero y todos son felices.

Segundo disco.

Después de un primer año de excesos narcóticos, giras decentes, habitaciones de hoteles 4 estrellas (más higiénicas pero con menos vida) grupies a rabiar y Levi’s regalándole la ropa, llega el momento de entrar al estudio a grabar el segundo (y esperado) disco de la banda.

Nuestro cantante/autor descubre que el año se le pasó volando y que entre tanta coca y tanta amante desquiciada no tuvo demasiado tiempo para componer… ¡No hay problema! Todavía quedan algunas canciones decentes que descartaron del primer disco, más un par contando la experiencia de este último año (suelen ser las más flojitas) y listo el pollo, a meterse otro tiro y a grabar, que esto esta chupao.

El guitarrista ya se siente hijo directo de Jimi Page, pasa de ser un muchacho tímido a una loca glamorosa que ya beso a más de una chica (y quizás tambien a algún chico) se compra una Fender Jaguar (más por como le queda puesta que por su sonido) y empieza a alargar sus solos unos minutos más, digamos unos 17 por canción.

Se publica el disco, recibe buenas críticas (no tan excelentes como su primera obra) y se plantea una gira internacional, salen en la portada de la Rolling Stone y todos felices.

El bajista y el batería siguen haciendo lo suyo.

Tercer disco.

Después de dos años de recorrer varios países en jet privado, habitaciones de hotel suntuosas y la mejor cocaína del planeta nuestro cantante/autor vive en una mansión/loft/Atico señorial en constante estado de fiesta, su entorno lo mantiene ajeno de la realidad y el camina en una nube de pedos constante, incapaz de quedarse solo ni un minuto (la paranoia es asi) nuestra estrella solo quiere que sus caprichos se hagan realidad, tiene una novia/modelo que solo esta con el por su dinero y por su camello (al que se tira a escondidas). Su mejor amigo es un bulldog francés.

El guitarrista ya se siente el padre de Jimi Hendrix, cansado de sus 45 guitarras ahora se entrega al sitar y al didgeridoo que lo hacen sentir más cerca de la madre tierra, tiene una sinfonía en su cabeza y la quiere grabar con la filarmónica de Londres. Solo viste túnicas y teciopelo.

El bajista intentó colar un tema y lo miraron con asco, el batería sigue haciendo lo suyo.

Y llego el momento de grabar lo obra consagratoria, el tercer disco. Ya no queda ni un tema de aquel primer cuaderno y la inspiración es muy difícil de encontrar cuando cagas en un vater de mármol de carrara, entonces se encierran en una macía la banda al completo (y el camello) a buscar la inspiración. Se meten setas, hablan con los animales y con Dios, gastan el triple del presupuesto programado y después de 9 meses publican su obra. un disco conceptual donde lo que importan no son los instrumentos sino sus silencios.

Esta suele diferenciarse completamente de sus dos trabajos anteriores, suele ser la”obra madura” para ellos y un regular/malo para la prensa, sus fans sienten que se alejaron de la senda y van en busca de ese “nuevo sonido” que los vuelva a divertir, la discográfica los abandona (por eso los contratos suelen ser de 3 discos) pero se queda con los derechos editoriales para seguir viviendo de sus “greatest hits” cada 5 años.

Nuestro cantante autor considera que la que falló fue su banda y que (después de pasar por rehab) llegó el momento de publicar su disco solista. Es un truño monumental.

El guitarrista se dedica a crear soundtracks de películas que no existen en el sótano de la casa de su madre, vive de las escasas regalías de sus discos.

El bajista y el bateria siguen haciendo lo suyo.

A partir del 1.34 lo mismo antes dicho, pero en 1 minuto de video (tanx @fatynap)

72487_10151574296822783_866331815_n

Una de las sorpresas del 2013 en materia musical fue descubrir a Egon Soda, cuando escuché su segundo disco “El hambre, El Enfado y La Respuesta” me entró por vena imediatamente. Entendamos que esta banda tiene todo para gustarme; buenas letras, dos guitarras, teclado y músicos exentos de postureo. Algunos me pueden tildar de exagerado, pero si tuviera que decir un grupo para comparar a estos chicuelos sería The Band, todos tienen un pasado en otras bandas, no fueron protagonistas pero si fundamentales para constituir el sonido de otros (Ricky Falkner es uno de los productores de lo mejorcito del patio español indie) lo mejor que nos pudo pasar a todos nosotros es que se decidieran a tener entidad propia. Y en su segundo disco lo demuestran a pleno.

Ayer los ví en vivo por primera vez, y creo francamente que quedará en mi memoria como uno de esos conciertos para decir en unos años “yo estuve ahí”, en una Sala Sol a medio aforo (fokin’ crisis) Disfrutamos y vimos disfrutar a la banda en el escenario. Las canciones de sus dos discos sonaron maravillosamente bien, fue una fiesta maravillosa para las emociones (esas letras!) y de principio a fin estuve con una sonrisa tonta de felicidad en la cara. Y eso se agradece.

Espero poder verlos muchas veces más, espero que suenen en todas partes y se vuelvan grandes porque se lo merecen, les dejo el videoclip de “La Nueva Internacional” desde ya una de mis canciones del año.

Haz lo que te pidan, nunca lo que te digan.

Guadalupe-Plata2

Hace unos cuantos meses, mi querido amigo Gonzalo (AKA @musicamaldita) me presentó a los Guadalupe Plata, y con su característica paz espiritual (años trabajando en este chiste llamado industria musical) me dijo “no seas bolú, escucha a estos pibes”. Yo asentí obedientemente y me entregué al maravilloso y ditorsionado sonido de los bluseros de Jaén como si no hubiera un mañana.

Realmente los chicuelos me resultaron simpáticos. Hacen blues en tiempos anodinos y su forma de tocar era muy respetuosa con la más pura tradición, pero con un matiz, el delicado acento flamenco que solo las almas (y orejas) sensibles logran percibir. La sensación que me quedaba era la de estar frente a una gema escondida reservada para el disfrute de unos pocos. Era blues, y eso nunca fue carne de radio fórmula, ni siquiera en el mercado indie que a todo aquel amigo de lo diferente lo mira con buenos ojos.

Pero las vueltas del destino (y de radio 3 entre otros pocos) hizo que estos muchachos pasaran a ser interesantes para las gafas de pasta, las camisas a cuadros y las barbas pobladas. Quizás sus geniales videoclips o su entidad como banda fueron los responsables de aportar valor (y hype) para enamorar al rebaño de la modernidad. A tanto llegó el asunto que las dos fechas de conciertos en la sala Sol de Madrid se convirtieron en Sold Out, un pequeño milagro en tiempos de crisis, favorecido por el cada vez más limitado aforo que establece nuestra querida amiga Ana, la de la Botella.

La cuestión es que nos encontramos dos musicólogos de la vieja escuela (o sea, cuarentones y gordos) una noche de viernes cualquiera a la espera de otro recital más… Que maravillosamente equivocados estábamos.

Lo que sucedió la noche del viernes 22 de febrero es un hito en nuestras vidas. Los Guadalupe Plata dieron un concierto memorable que quedará grabado en nuestra memoria para siempre. Mi sensación personal fue como ver a los Allman brothers mezclados con Pescado Rabioso y los Doors al mismo tiempo, un trip de blues sexual, animal e interminable. Estos muchachos crearon un mantra del que no se podía (ni se quería) escapar. Hacia mucho tiempo que no disfrutaba de un concierto como el que ofrecieron los Guadalupe Plata en Madrid. Blues en estado puro, sin artilugios, sin maquillaje.

Después de casi dos horas de música maravillosa la conclusión fue la una sola El blues son tres notas, pero por suerte son las tres que más me gustan.

Aqui una joyita para que entiendan de que va el asunto.

sound-city-banner

Este es un post egoísta, lo escribo más por compulsión que por deseo, una necesidad irrefrenable de gritar la emoción que siento, y que la raíz de esa felicidad es algo que solo pocos, muy pocos pueden entender.

Hace minutos termine de ver el documental Sound City, dirigido y escrito por Dave Grohl, un homenaje al estudio de grabación donde se registro Nevermind, ese disco que marcó un antes y un después en la historia de la música hace poco más de 20 años.

¿Y por qué digo que este post es egoísta? Por la sencilla razón que solo esta dirigido a aquellas personas que aman la música tan profundamente como yo, a esa gente que no puede pasar un día de su vida sin escuchar canciones, a los fans que creemos más en el rock y el pop que en cualquier ley escrita.

Si no perteneces a este selecto grupo humano este documental te puede hasta aburrir profundamente. No tiene por qué interesarte en lo más mínimo una mesa de sonido única en el mundo, ni ver la emoción en los ojos de Grohl cuando toca con McCartney, ni conocer el ascenso y caída de Rick Springfield. Todo esto puede ser intrascendente memorabila inútil para ti, pero vital para mi.

Pero si perteneces a este ghetto te recomiendo que des play al video, te dejo el documental enterito y subtitulado para tu disfrute (gracias Youtube, no lo quites please) y te garantizo que no de decepcionara ni un minuto de esta maravilla.

rodriguez276

Hace unos años, mi amigo Rafa trajo a mi vida a Sixto Rodriguez, el impacto que causó este músico en mi cuando lo escuché por primera vez es comparable a lo que sentí cuando descubrí a Tom Waits o la Velvet Underground. Estaba frente a una gema olvidada por la cruel industria musical que todo lo regurgita. Las canciones pasaban una tras otra por oídos y corazón al mismo tiempo, era una mezcla entre Nick Drake y Bob Dylan pero en un cuerpo chicano, con cada nota me enganchaba más a su arte.

El disco en cuestión era “Cold Fact”, en ese momento el yonqui musical que llevo dentro pedía más de esa magia, ante mi euforia Rafa me cuenta que el sujeto en cuestión grabó solo dos discos y que luego se perdío en el olvido, pero que por alguna extraña razón una copia de su primer disco llegó a Sudafrica, y que allí sus canciones se volvieron emblemáticas para el movimiento contra el apartheid. Sintetizando, en América el sujeto no era nadie y en Sudáfrica era ídolo de masas.

Toda esta historia (y mucho más) se puede disfrutar en el documental “Searching for the Sugar Man” uno de los mejores que ví en muchísimo tiempo. No solo por la maravillosa historia que cuenta, sino por como lo cuenta. Un refinamiento tanto visual como narrativo. Es imposible no emocionarse escuchando la historia de este músico, la sensación que generó en mi este documental es querer darle un abrazo a cada uno de los que participaron en la historia, desparrama amor y talento por todas partes.

Le deseo al equipo de realización que se ganen todos los premios posibles (sumados a los que ya ganaron), y a todos Uds. que se entreguen de cuerpo y alma a la obra de Sixto Rodriguez,  me lo agradecerán de por vida.

1235-1334-The Perf_American_358x358

Hace unos días pude disfrutar del estreno mundial de “The Perfect American”, una ópera en dos actos creada por Phillip Glass basada en la novela “Der König von Amerika” de Peter Stephan Jugk.

La novela en cuestión relata el lado más oscuro de la personalidad de Mr. Disney, muestra sus rasgos menos amables. En la historia vemos que detrás de esa sonrisa y ese bigotito se encondía un ser bastante retorcido, xenófobo y despota con sus empleados. Esos mismos empleados que tenia dibujando a Mickey y Donald como Nike tiene a niños cosiendo zapatillas en China.

Debo reconocer que desde el momento que supe que esta obra se estrenaba en Madrid las ganas de verla fueron inmediatas. Primero por la historia, segundo porque el responsable musical del asunto era el mismísimo Phillip Glass y tercero porque jamas habia estado ni en el Teatro Real ni en una ópera, asi que no fue necesario que me insistieran demasiado. Sacamos las entradas más populares y esperamos ansiosos el día del estreno.

Debo reconocer que la puesta visual fue impecable, realmente untilizaron los recursos escenicos al máximo. Tanto las proyecciones como la escenografía y el vestuario apoyaban la narración de manera excepcional, por otra parte la lírica y los textos creo que no estuvieron a la altura. El inglés no ayuda demasiado al registro vocal de la ópera y eso hacia que uno no se entregara al disfrute por completo ya que la letra (y los respectivos subtítulos) distraían bastante, todo lo que se tenia que contar estaba en el escenario con esa tremenda puesta visual.

Y dejo para el final la parte musical, definitivamente lo mejor del asunto. Los acentos dramáticos, los climas, la tensión, todo fue un acierto. No quiero pecar de neófito diciendo que me sobraba por completo la letra y toda la historia se podía narrar perfectamente solo con las melodias, pero más allá del talento de los interpretes la fuerza primordial de la historia pasa por el impacto visual.

Lo bueno de todo esto es que me dejaron con ganas de más ópera, veremos cual es la siguiente. Espero de corazón poder ver algunos de los clásicos de Kurt Weill y Bertolt Brecht.

Aqui la ópera al completo (milagro de youtube, a ver cuanto dura) para el disfrute de todos Uds.

112455169_David_Bow_332623b

Hace unos días se publicó el single adelanto de lo que será el nuevo trabajo de David Bowie, en lo personal debo reconocer que cada vez que el maestro publica algo nuevo a mi el culo se me hace gaseosa. Bowie es uno de esos sujetos de los que soy su fulana, pero ya en plan gorda presidenta de fan club. Este tipo es de lo más grande que le paso a la música ever.

Recuerdo la primera vez que pude verlo actuar en vivo, fue en el tour “Sound and Vision” de 1990, el último concierto fue en Buenos Aires, más allá del cansancio de fin de gira ese show fue memorable, esta entre mis 5 favoritos de toda la vida.

Conozco su obra profundamente, tiene discos memorables de principio a fin, una colección interminable de hits y alguna que otra bazofia (por suerte no tantas como otras macro estrellas de su nivel) pero si tuviera que elegir mi momento favorito en su carrera definitivamente sería la trilogía “Berlin”.

Se trata de sus discos “Low” (1977) “Heroes” (1977) y “Lodger” (1979), todos ellos grabados en los estudios Hansa de Berlin.  Estas tres joyas son definitivas en la historia del rock, es un navajazo en su carrera. Bowie se quitó el make up, se volvió oscuro y se junto con lo mejorcito del momento (Brian Eno, Robert Fripp) influenciado por el Krautrock apadrino la New Wave, estoy en condiciones de exagerar que gracias a estos discos existen bandas como Depeche Mode, REM o The Cure.

No los sigo aburriendo, les dejo un playlist con estas tres gemas, si las disfrutan la mitad que yo ya me considero satisfecho.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.